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Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Miercoles, 2 de Mayo de 2018

Equidad

Una vez más el mentado flagelo de la inflación inquieta a los argentinos. Las subas de combustible y tarifas, y como consecuencia sus traslados a los precios dejo largamente de lado a las expectativas previstas y acordadas del 15%.

Los analistas de todos los pensamientos y hasta el propio FMI dan a entender que en el año la cifra inflacionaria estará una vez más por arriba del 20%.
Las posiciones de los principales aliados del gobierno en el marco de Cambiemos, Carrió y Cornejo, entre otros, han criticado fuertemente la suba de tarifas, y la oposición por supuesto se sube más fuerte a la demanda.
La respuesta radica en un programa de estabilidad y crecimiento fundado en la solidez de los equilibrios macroeconómicos y la política de ingresos para concertar, entre los actores económicos y sociales, privados y públicos, metas de precios y salarios, que tiendan a reducir la hipótesis inflacionaria implícita en el comportamiento de esos actores. En un momento como el actual, sería particularmente útil contar con un consejo económico y social, en cuyo seno el Gobierno concertara con los actores privados, del trabajo y la empresa, una estrategia de crecimiento con equidad y estabilidad razonable de precios.
Es importante entender que para acotar la inflación sin lacerar el crecimiento se necesita política económica de sintonía fina. Es decir una estrategia coherente y creíble que ataque las causas y modere las expectativas.
El mismo sería particularmente útil para el tratamiento de los temas sectoriales en el marco del desarrollo económico del país y su vinculación con el orden mundial. Por eso desde hace un tiempo venimos escribiendo que hacen falta nuevos consensos y un acuerdo general y no sólo un acuerdo entre sectores. Los pactos sociales han dado resultado en algunos países pues han permitido conciliar intereses diferentes, en particular en países donde los retos económicos y sociales son de gran importancia.
El país ante la escalada de reclamos y violencia social, necesita un gran pacto social, amplio, generoso, muy participativo, donde empresarios, trabajadores, funcionarios y oposición, se pongan de acuerdo en comunes denominadores que ayuden a salir del estancamiento en el que se encuentra sumergida gran parte de la sociedad que ha salido a protestar. Es imposible avanzar sin una articulación clara entre sociedad, mercado y Estado. Es imprescindible buscar coincidencias en las grandes líneas que dibujan el perfil productivo del país.
Buscar la equidad es un principio ético, pero además es la polea de transmisión de una sociedad para crear mayor productividad, una gran congruencia social y una mayor y mejor gobernabilidad.
La equidad, que además de ser ética, es la palanca más formidable para disparar las capacidades productivas de una sociedad y crear cohesión social y gobernabilidad. El país necesita fundamentalmente acuerdos y políticas específicas contra la pobreza y la exclusión.


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