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Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Martes, 23 de Enero de 2018

Inversiones

Hacia el mundo, Mauricio Macri pareció hacer bien todos los deberes en el 2017: ganó las elecciones legislativas, impulsó una batería de reformas estructurales de la economía y buscó mantener las alianzas estratégicas internacionales.

Pero el mundo mostró un gradualismo a la inversa hacia la Argentina. Confía en el país pero aún da muestras tímidas de ello y las inversiones no logran aterrizar a pleno.

Todas estas variables que promovió el Gobierno apuntaron a un único objetivo de cara a la diplomacia: mostrarle al mundo que la Argentina es un país confiable y que empezó a marcar un camino firme para que regresen las inversiones. La respuesta internacional está a la vista. La Argentina se reconcilió con el mundo, empezó a verse como un país con mayor seguridad jurídica y la diplomacia dio gestos de apertura. Sin embargo, la anunciada "lluvia de inversiones" aún no llegó al país y el capital extranjero sigue atento a la espera de más resultados.

En el 2017 el presidente realizó menos viajes al exterior que en el primer año de mandato y concentró su agenda en la política interna. Entendible: buscó reforzar su liderazgo local para dar confianza al inversor y a la diplomacia extranjera. Así la política exterior de la nación se preparó durante todo el 2017 para el año entrante. De allí la frase que resumió el jefe de Gabinete Marcos Peña en el balance del año: "El 2018 va a ser mejor que el 2017″.

La tibia confianza del mundo hacia la Argentina empezó a verse en cifras palpables: según datos oficiales de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, en el tercer trimestre de 2017 la inversión aceleró su dinamismo al marcar un alza de 13,9%, el mejor desempeño de los últimos seis años. Desde la asunción de Macri a la fecha se registran anuncios de inversión por 102.575 millones de dólares. Pero de toda esa masa de anuncios hasta ahora hay 43.826 millones de dólares de inversiones concretadas o en ejecución. El resto de las inversiones son promesas por venir. No sólo esto: el país sigue ocupando el quinto lugar de la lista de América Latina en cuanto a inversión directa extranjera después de Brasil, Chile, Colombia y Perú.

El Gobierno ha tomado iniciativas clave para mejorar las oportunidades de inversión: la implementación del plan productivo nacional; la eliminación de controles de capital y restricciones a la repatriación de moneda; la reducción de retenciones a la exportación y de restricciones a la importación y el acceso a mercados financieros internacionales.

Así, en la balanza internacional del 2017 se ve una Argentina mejor posicionada en el mundo pero pasa el tiempo, ya se han superado los dos primeros años de gestión, y el capital inversor sobre todo del mundo occidental de las grandes potencias capitalistas no llega. Esto me hace acordar al inicio de la democracia cuando Raúl Alfonsín, muy amigos de la mayoría de los mandatarios europeos que lo apoyaban en su gestión fundadora, y al no llegar las inversiones le dijo al presidente francés François Mitterrand, que se apuraran porque si no la ayuda iba a ser “ post mórtem”.

Por eso está muy bien que Mauricio Macri esté hoy en Rusia para afianzar la relación con el presidente Vladimir Putin, y para presentar un abanico de posibilidades de inversión -que incluye trenes, compras de suministros nucleares, pesca, energía y cooperación en seguridad-, a los más poderosos empresarios rusos.

Y pensando también en la gran noticia de la apertura china para la industria frigorífica argentina y la ampliación de inversiones en ferrocarril y energía que hará el gigante asiático en nuestro país.

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