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Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Lunes, 15 de Enero de 2018

Racismo

Donald Trump, acostumbrado a generar divisiones y confrontación, logró poner de acuerdo al mundo y a buena parte de Estados Unidos en una cosa: el presidente es un racista.

Según reveló el diario Washington Post, el mandatario calificó de “países de mierda” (en inglés la frase es aún más despectiva: shithole countries, que podría traducirse también como agujeros de mierda) a Haití, El Salvador y otras naciones africanas, durante una reunión privada en la Casa Blanca.

“Por qué tenemos a toda esta gente de países (que son un) agujero de mierda viniendo aquí”, habría dicho tras escuchar la propuesta de un grupo de legisladores para evitar que cientos de miles de migrantes perdieran sus beneficios en Estados Unidos. Luego se preguntó por qué no recibían, en su lugar, a más personas de otros países como Noruega.

Desde que se destapó la noticia, han aparecido decenas de memes y caricaturas sobre el exabrupto de Trump.

La oficina del alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos calificó de racistas los comentarios del presidente.

Sin embargo, únicamente a través de las redes sociales han trascendido algunas reacciones de Trump que confirman implícitamente el uso de términos duros en menoscabo de la dignidad de esas naciones y sus habitantes.

No es la primera vez que el mandatario hace titulares por comentarios de esa clase. 

 “Todos tienen sida”, dijo Trump en junio del año pasado, también en el Despacho Oval, sobre 15.000 haitianos que habían llegado a EEUU desde su toma de posesión. Sobre otros 40 000 nigerianos, el republicano pidió: “Que vuelvan a sus cabañas en África”.

El nuevo escándalo llega tras la publicación del polémico libro “Fuego y Furia”, que reveló cómo se dio el proceso para que Donald Trump llegara a la presidencia de Estados Unidos, y que saca ampollas en el mandatario, pese a que apenas se publicó en este mes de enero.

Con apenas tres días de estar en el mercado y ya convertido en un bestseller, el libro sostiene que el propio entorno presidencial duda sobre la capacidad de Trump para gobernar y pinta al presidente como un hombre inestable, con frecuentes pérdidas de memoria y que se informa a partir de la televisión.

Contrario a Trump el papa Francisco, en la previa de su gira por Chile y Perú que inició ayer, manifestó que si bien el temor a los migrantes es “legítimo”, se convierte en un pecado si eso provoca hostilidad.

El Sumo Pontífice invitó a migrantes, refugiados, solicitantes de asilo, inmigrantes recién llegados y familias inmigrantes de 49 países de segunda generación a una misa especial en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Los inmigrantes deben “conocer y respetar las leyes, la cultura y las tradiciones de los países que los aceptan”. Francisco agregó que, a su vez, las comunidades “deben abrirse sin prejuicio a la rica diversidad, deben entender las esperanzas y el potencial de los recién llegados, así como sus temores y sus vulnerabilidades”.

En sus casi cinco años de papado, el Sumo Pontífice ha hecho hincapié en la misión cristiana de seguir el ejemplo de Jesús y dar la bienvenida a los vulnerables y marginados.

Todo lo contrario del mandatario estadounidense en su primer año de gobierno.

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