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Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Miercoles, 27 de Diciembre de 2017

2018

El comienzo de un nuevo año tiene un significado especial para las diferentes culturas del mundo. Es un momento lleno de historia y tradiciones y, aunque la mayoría de nosotros celebramos y nos ponemos unas metas para el Año Nuevo, muy pocas personas conocen lo que hay detrás de las celebraciones y propósitos, y es probable que pocas personas conozcan las distintas maneras en las que se recibe el Año Nuevo en las distintas culturas.

La celebración del año nuevo se remonta a hace 4.000 años, pero no se inició en las culturas occidentales hasta hace sólo 400 años. La fiesta comenzó en la antigua Babilonia (hoy Irak) alrededor del 2000 antes de Cristo. Sin embargo, los babilonios comenzaron su año nuevo cerca del final de lo que hoy es marzo, un tiempo lógico para empezar un nuevo año ya que el invierno había terminado, la primavera con su nueva vida comenzaba y los cultivos se plantaban para el año siguiente.

En el año 153 aC el Senado romano decretó que el año nuevo comenzaría el 1 de enero. Hizo este decreto para corregir el calendario, que se había salido de sincronía con el sol. La fecha no tiene ningún significado agrícola o estacional.

El Año Nuevo es una celebración internacional en la que se festeja la llegada de un nuevo ciclo de 12 meses el cual se conoce como año. El año nuevo es tal vez la fiesta en la que más personas participan, pues de cierto modo, la mayoría de los seres humanos tienen razones para hacerlo, bien sea para celebrar un año más que llega, o por un año que se va y no vuelve.

En Argentina estamos transitando el último mes del año con expectativas de que el año que viene logremos vivir mejor.

Este diciembre estuvo signado, como otros tantos, por la violencia. 

El país trató de cambiar en estos dos últimos años. Se logró un ordenamiento económico, hubo un poco más de trabajo, se logró la apertura al mundo, se disminuyó, por supuesto sin vencerla, la inflación.

El Gobierno priorizará el año próximo la consolidación del crecimiento económico por encima de la velocidad de la reducción de la inflación. Quiere aprovechar el envión de este año, que terminará con un crecimiento del PBI cercano al 3% y una inflación del 24%, para lograr el segundo año de crecimiento en forma consecutiva, un fenómeno que no se logra desde hace seis años.

Pero a la vez hay serias luces de alerta, como que los resultados en materia de seguridad no son los deseados. Ésta es una de las asignaturas pendientes que tiene el Estado y que requiere la indispensable corresponsabilidad de la sociedad, sumado a los actos de violencia y a la negativa realidad de ver a compatriotas enfrentados entre sí, con una pobreza que ronda el 31,4%.

No podemos volver atrás, la Argentina del encono no sirve para construir. No podemos permitir que aparezcan de nuevo los fantasmas del pasado. Se debe imponer el esfuerzo al facilismo, la austeridad a la frivolidad y la corrupción, y el diálogo al enfrentamiento. Debemos bregar  porque nuestra provincia y nuestro país sean más habitables para todos, y en el marco de una sociedad más solidaria, más justa y más humana.

Brindamos con todos los mendocinos que también tienen la suerte de desplegar sus sueños como nosotros, y seguir luchando para que se amplíen los espacios para que mucha más gente pueda hacer lo mismo.

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