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Roberto Suarez

¿Del déficit al superávit?

El gobierno de Mauricio Macri, los gobernadores y los economistas consideran que no hubo vencedores ni vencidos en la firma del acuerdo denominado Consenso Fiscal entre la Nación y las provincias. Todos ganaron y cedieron y entienden que comenzaron a corregir distorsiones fiscales insostenibles y ello los beneficiaría a todos.

29/11/2017

Así interpretaron el nuevo pacto fiscal expertos y funcionarios. El Gobierno ganó porque las provincias desistieron de 56 juicios por $340.000 millones y la provincia de Buenos Aires archivó otro por $ 400.000 millones en la Corte Suprema. Se ahorró $ 740.000 millones.

El costo fiscal de la reforma tributaria para las provincias llega a 0,7% puntos del PBI según un análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), a lo que se suma la baja gradual de ingresos brutos negociadas con el Gobierno nacional en el marco del pacto fiscal. Según las estimaciones de los economistas, la recaudación asociada a esos impuestos provinciales llega a representar 5 puntos del PBI. Con ese escenario, las provincias son las grandes aportantes en el nuevo esquema de ingresos y gastos que planteó la administración de Mauricio Macri.

Siete provincias deberán eliminar impuestos locales al trabajo. Entre Ríos, Tucumán, Formosa, Chaco, Chubut, Salta y Santiago del Estero deberán cumplir el acuerdo de responsabilidad fiscal firmado con el Gobierno nacional. Además, San Luis, la única provincia que se niega a firmar, tiene el gravamen al empleo más alto del país.

Para otros analistas como Diego Giacomini, “el pacto Nación-Provincias pone en relevancia la verdadera grieta: los políticos todos contentos para acrecentar su poder y del otro lado de la grieta esas mismas políticas económicas no son buenas para la macroeconomía y los salarios”.

Giacomini remarcó que en toda negociación siempre “hay alguien que tiene que perder, es un juego de suma 0. Quién pierde: los privados”. Por tanto, “en este acuerdo de Nación -que cierra con un déficit de 7 puntos del PBI- donde se aumenta el gasto en $60.000 millones, de dónde sale la plata: sale de más deuda, más impuestos inflacionarios o la AFIP persiguiéndote hasta abajo de la cama”, afirmó el director de Economía y Regiones.

Los números fiscales provinciales son muy heterogéneos: en 2016 fueron nueve las jurisdicciones superavitarias (Córdoba, Corrientes, La Pampa, San Juan, San Luis, Santiago del Estero, Formosa, La Rioja, y Santa Fe) y 15 las deficitarias. Para el conjunto, el déficit primario fue de 0,4% del PBI, mientras el rojo financiero fue de 0,8%.

Con un crecimiento económico moderado, si las provincias cumplen la regla fiscal -mantienen el gasto corriente primario constante (en el caso de las deficitarias, el primario total) en términos reales-, el Ieral estima que sería posible pasar de un déficit este año a un superávit a partir del que viene.

 

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