Mendoza,

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Roberto Suarez

Igualdad de género

Las mujeres en la historia universal y nacional siempre han participado como heroínas, próceres, libertarias, guerrilleras, ideólogas, dirigentes políticas; sin embargo, la cultura androcéntrica heredada en nuestro país creaba por un lado un conjunto de factores que han sido obstaculizadores para el reconocimiento histórico de este protagonismo político y, por otro, había levantado diques que impedían el pleno ejercicio de los derechos políticos de las mujeres.

19/9/2017

Con el tiempo en nuestro país y en varias otras naciones del mundo se ha logrado que la mujer sea protagonista en cargos políticos de mucha importancia.

No es así en otros sectores. Por legado histórico, cultural y social, para las mujeres siempre es más difícil ocupar puestos jerárquicos. Y, si bien actualmente el tema parece estar en permanente debate, todavía los números no reflejan un cambio real. Es por eso que en el evento que se realizó hace poco en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, organizado por la red global de firmas de servicios profesionales KPMG y la organización Women Corporate Directors (WCD) se puso el eje en “El rol del director independiente”. El objetivo era exponer casos de éxito y nuevas perspectivas en materia de gobierno corporativo y el valioso y descuidado aporte femenino en este sentido.

Si las mujeres participasen en la economía de la misma manera que los hombres, el PIB anual mundial aumentaría 28 billones de dólares en el 2025, es decir, un incremento del 26% con respecto al PIB actual. Así ve el futuro la Organización Inter­nacional del Trabajo (OIT).

De acuerdo con la jefa del servicio de género, igualdad y diversidad de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Shauna Olney, las personas deberían escuchar estas cifras extraordinarias, aun aquellas en las que el dinero tiene la última palabra y define su paso por el mundo.

En su opinión, a pesar de los progresos en ámbitos como la educación y la mortalidad materna, el mundo no ha logrado equiparar los empleos, los salarios y las condiciones de trabajo de las mujeres con las de los hombres.

A nivel mundial, la tasa de participación de las féminas en la fuerza de trabajo es de 50%, frente a 77% para los hombres, por lo que no es suficiente que un número mayor de ellas entren en el mercado laboral si no se alcanza la primordial calidad de los empleos.

En general, las mujeres ganan como promedio el 77% de lo que ganan los hombres, por lo que la OIT señala que al ritmo actual, sin una acción dirigida, la igualdad salarial entre ambos sexos no será alcanzada antes del 2086, es decir, dentro de al menos 71 años.

Además, sostiene que al parecer la diferencia de remuneración no ajustada relacionada con la maternidad tiende a ser mayor en los países en desarrollo que en los países desarrollados.

Shauna Olney recordó que si bien el 51% de los Estados miembro de la OIT otorgan al menos 14 semanas de licencia por maternidad, millones de mujeres aún no se benefician del derecho fundamental de una protección adecuada de la gestación.

Son necesarias políticas ambiciosas que logren transformar las normas y las relaciones de género en la sociedad y en el trabajo y, que por lo tanto, valoren las desigualdades estructurales.

En todo el planeta, de acuerdo con las estadísticas de la OIT solo el 5% de los directores ejecutivos de las principales empresas del mundo pertenecen al sexo femenino, realidad que indica lo mucho por hacer en materia de igualdad de género.

 

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