Mendoza,

de
de

 

Roberto Suarez

11 de setiembre

En 1943, a 55 años de su fallecimiento, la Conferencia Interamericana de Educación (integrada por educadores de toda América) se reunió en Panamá y estableció el 11 de septiembre como Día del Maestro.

11/9/2017

Día en que falleció Domingo Faustino Sarmiento. Así se declaró el día del maestro en todo el continente americano. Un sentido y justo homenaje al prócer que un 15 de febrero de 1811, nacía en Carrascal, San Juan, con el nombre de Faustino Valentín Quiroga Sarmiento, hijo de Paula Albarracín y José Clemente Sarmiento,  el hombre conocido en el mundo de las letras por sus escritos sociológicos y bibliográficos y que puso las bases del desarrollo económico argentino al estimular durante su presidencia la enseñanza pública, el comercio, la agricultura y los transportes.

Fue Domingo Faustino Sarmiento un político ilustre, un pedagogo eminente para su época, un escritor pródigo y un orador destacado. De temperamento agresivo, su pluma hería como una espada, y su continua exasperada combatividad le acarreó numerosos problemas y enemistades.

Por otro lado, al haber permanecido durante muchos años fuera de Argentina, sus contemporáneos lo acusaron de ignorar a menudo las realidades de su propio país. En cualquier caso lo más destacado de su actividad pública fue sin duda su empeño para elevar el nivel educativo de su pueblo, objetivo que en parte consiguió

Aprendió a leer de corrido a los cuatro años, de la mano de su padre y un tío. A los quince años comenzó a ejercer la enseñanza en su ciudad natal y posteriormente inició su carrera política como legislador provincial. Fue un gran periodista y a quienes abrazamos esta realidad de todo lo que tenga que ver con los medios de comunicación y, por ende la expresión de ideas, nos gusta destacar esa faceta de su vida.

Hay que ensalzar al maestro, pero reiterando una y otra vez que era maestro de democracia y de igualdad de derechos, de garantías de paz y de concordia. Hay que recordar que fue un gran político y un hombre de Estado, pero al servicio de los desposeídos y los débiles.. Hay que observar que engendró una cultura verdaderamente nacional sin hundirse en las xenofobias baratas y deleznables. Hay que comprender que fue terrible­mente honesto con sus ideas y sus convicciones y hay que enterrrar las mezquindades y las trivialidades para advertir con la mano en el corazón que Sarmiento justifica a la Argentina y que la Argentina, nuestra Argentina, justifica a Sarmiento.

Hay que recordar que fue acaso el mejor escritor de nuestra lengua en el siglo XIX y uno de los mayores del mundo. Tiene publicadas más de 52 obras, entre las que se destacan "Mi defensa", "Agirópolis", "Recuerdos de Provincia", “ Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas ", "Método de lectura gradual", "Educación Popular", "Las ciento y una" y "Vida de Dominguito".

Todo esto pese a que su pobreza económica no le permitía tener en su hogar una biblioteca, pero se acercó a la de sus amigos para seguir leer sin agotarse. Allí germinaron muchas de sus ideas.

Como hombre de estado fue soldado en  varios combates, gobernador de San Juan,  senador, embajador y presidente de la república, a lo largo de su carrera y hasta nuestros días generó polémicas y desató pasiones. Tiene legiones de seguidores y detractores. Libertador y autoritario, señalado de loco por muchos y clamado genial por cultos y eminentes, insultado y bendecido, blanco de burlas ásperas y objeto de admiración extrema, y que en la escala de los desempeños sociales ocupó las posiciones ínfima y máxima, como la de obrero en una mina chilena y presidente constitucional en la República Argentina.

Hoy se conmemora el día del maestro en lo que puede ser una circunstancia ideal para refrescar en la conciencia argentina, sobre todo en los jóvenes, quien fue Sarmiento, aquel que sostenía algo tan vigente y necesario en estos tiempos: " La educación es la base de las libertades... El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad moral e intelectual de los individuos que la componen. Y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar esta fuerza de producción, de acción y de dirección, incrementando cada vez más el número de individuos que las posean... Si peleamos por la educación, venceremos a la pobreza "...

 

 

 

Te puede interesar

te puede interesar también...
Visitá la sección Roberto Suarez