Mendoza,

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Roberto Suarez

Infoxicados

Internet era considerado un metamedio de información, era utilizado principalmente para la búsqueda de información. Aportaba inmediatez, diversidad, cobertura y facilidad de uso. Era un medio de interconexión asincrónico.

15/8/2017

Posteriormente, se produjeron cambios que tienen que ver con los usos de las tecnologías IP. La red de redes empezó a ser considerada un medio sincrónico, es decir, es el estar permanentemente conectados, es el medio para compartir contenidos.

El usuario-receptor aprovecha las condiciones que ofrece la computadora y el medio para intercambiar roles, producir contenidos y distribuir conocimiento.

Anteriormente, se hablaba de productores y consumidores mediáticos, como roles aislados uno del otro, donde los primeros eran los generadores de contenidos en los medios de comunicación, y los segundos sólo debían recibir esa información, tenían un rol pasivo.

La web 2.0 ha cambiado nuestra forma de comunicarnos, de actuar o incluso de relacionarnos con los demás. Ya no somos meros receptores que se limitan a escuchar los mensajes que empresas, medios e instituciones nos envían, ahora somos prosumidores que eligen qué, cuándo y cómo hacerlo. Porque hay una realidad ineludible: las tecnologías digitales de comunicación estimulan la libertad de elegir cuándo y qué deseamos consumir.

La palabra prosumidor, prosumer en inglés, es un acrónimo que procede de la fusión de dos palabras: producer (productor) y consumer (consumidor). Este término fue acuñado por vez primera en 1972 por los estudiosos de la comunicación Marshall McLuhan y Barrington Nevitt, quienes predijeron que los consumidores de información sin alineación periodística pasarían a crear contenidos apoyados en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Luego, en 1980, el escritor estadounidense Alvin Toffler en su libro “La tercera ola”, sintetiza en un mismo término las palabras consumidor  y productor. Toffler previó un nuevo modelo de sociedad en el que los consumidores se involucrarían tanto en el producto que llegarían incluso a convertirse en parte activa de la creación del mismo. Esta idea que en su momento pudo parecer descabellada, se ha hecho realidad gracias a la tecnología, la web 2.0 y la interactividad que nos proporcionan.

La simple idea de crear un blog, opinar en un foro o comentar algo en Facebook ya nos convierte en prosumidores, puesto que estamos generando contenido.

La comunicación moderna tiene tantas aristas y formas de presentación que somos constantemente bombardeados por mensajes de todo tipo. Vivimos en un mundo “infoxicado”.

Qué es la “infoxicación”: es la sobrecarga o exceso de información con la que nos encontramos en la actualidad, hasta el punto de saturar la propia capacidad humana para procesar y analizar tal magnitud informativa.

Se puede considerar la “infoxicación” como la enfermedad de la sociedad digital de principios del siglo XXI. Principalmente esta “infoxicación” se produce principalmente tras la llegada de internet, su crecimiento tanto a nivel de usuarios y en consecuencia el incremento exponencial de información.

Estos son los ciudadanos del mundo que pretenden que siguiendo toda la información que  reciben estarán más informados. No es leer todo lo que está al alcance lo que los hace más informados, sino recibir información de calidad. Los que confunden cantidad de información con calidad son los más propensos a salir infoxicados. Estar todo el día conectados a decenas de fuentes confunde más que informa.

Junto al tema de la conectividad y el acceso que todos deseamos y necesitamos se impone una reflexión acerca de los usos que damos a los contenidos que hoy consumimos. La cultura general del individuo es vital para enfrentar de forma crítica esa realidad.

Es posible y positivo que nos encontremos en un cambio de paradigma en la colaboración entre grupos humanos. Gracias a la Red, individuos que están más allá de las fronteras de las jerarquías tradicionales pueden innovar para producir contenidos. El embrión de este cambio de paradigma ya estaba en la génesis de la Red, simplemente, una evolución tecnológica propiciada por personas o grupos que han actuado al margen de las grandes corporaciones: es el valor del software libre y la apropiación de la Red por los usos y prácticas de los propios usuarios. Estos son los verdaderos protagonistas del cambio, desmontando o cuestionando algunos de los principios de la lógica capitalista de las revoluciones industriales, como la propiedad intelectual, las patentes, el secreto y la circulación dosificada de la información.

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