Mendoza,

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Roberto Suarez

La historia continúa

La cuestión inflacionaria vuelve al centro de la escena. Es una discusión que todavía no tiene respuestas contundentes. Es un proceso harto conocido en la historia de nuestro país, que produce dolor de cabeza a los ciudadanos y a los gobernantes.

16/5/2017

El Banco Central (BCRA) resolvió este mes dejar sin cambios la tasa de política monetaria, en el 26,25% anual, en un intento por revivir desde mayo el proceso desinflacionario y tras admitir que la batalla por retomarlo en este mes está perdida.

La entidad explicó en un comunicado que los indicadores de alta frecuencia estatales y privados que sigue de cerca “sugieren que la inflación continúa en un nivel más alto que el compatible con el sendero buscado para alcanzar sus metas en 2017”. Y se declara dispuesta a manejar las condiciones de liquidez “a los fines de asegurar que el proceso de desinflación se encauce a partir de mayo”, porque si no lo hace volverá a “actuar nuevamente en caso de ser necesario”.

Muchos analistas sostienen que el principal problema del Gobierno es un diagnóstico errado de la inflación. Cree que se debía principalmente a la excesiva emisión del BCRA y que se podía controlar con la política monetaria. Pero la principal causa es la inflación inercial, y para combatirla hay que coordinar varios ministerios, no sólo el Central y de Hacienda. El Gobierno les duplicó el precio en dólares del gas extraído a las petroleras. Esto exigió aumentos muy importantes en el precio del gas y la electricidad a las industrias. Además, aumentó el subsidio, con lo cual también el déficit fiscal se mantuvo alto pese a la suba de tarifas.

No hay duda de que la inflación en Argentina tiene origen fiscal. El gobierno anterior financió el déficit sólo con emisión. Este Gobierno priorizó el control de la inflación sobre la reactivación. El Banco Central lo dice de frente. Y redujo la emisión para el Tesoro. La brecha se cubre con deuda en una política de baja gradual del déficit. Sin embargo, las expectativas de inflación siguen altas. La mitad de los consultados en el informe del Instituto Di Tella esperan una inflación de 25% o más.

“El dato más relevante de abril es que cuando se publique el dato del Indec de los últimos 12 meses, dará entre el 26 y el 27 por ciento, que es una cifra buena, y aunque está lejos de la meta del Banco Central, favorece para llegar en el año en torno del 20 por ciento”, afirman desde el Di Tella.

Ecolatina estimó en forma preliminar un alza del 2,4% para este mes y cree que la inflación estará en el 24 por ciento este año. “Cumplir con la meta del Central es muy difícil, dado que en el primer cuatrimestre la inflación acumulada ya está en la mitad de esa pauta, alrededor del 8,5 por ciento, sobre 17 por ciento previsto por el Gobierno”, explicó su director, Lorenzo Sigaut Gravina.  Las dos estimaciones se cumplieron medianamente al conocerse los datos del INDEC.

Es importante entender que para acotar la inflación sin lacerar el crecimiento se necesita política económica de sintonía fina. Es decir una estrategia coherente y creíble que ataque las causas y modere las expectativas.

En un momento como el actual, insistimos, como lo hemos hecho en otras ocasiones, que sería particularmente útil contar con un consejo económico y social, en cuyo seno el Gobierno concierte con los actores privados, del trabajo y la empresa, una estrategia de crecimiento con equidad y estabilidad razonable de precios. Sería de gran utilidad para el tratamiento de los temas sectoriales en el marco del desarrollo económico del país y su vinculación con el orden mundial.

La puja salarios-precios incrementa más la inflación real y eso es peligroso para un país tan susceptible al tema. Hacen falta nuevos consensos y un acuerdo general y no sectorial.

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