Mendoza,

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Roberto Suarez

Construcción y vivienda

La construcción constituye, sin duda, una de las actividades más ancestrales del ser humano. Los arqueólogos han encontrado restos de cabañas de casi 400.000 años de antigüedad que, además, no difieren excesivamente de construcciones que actualmente se llevan a cabo en infinidad de aldeas en países en vías al desarrollo.

14/3/2017

Si bien las primeras construcciones se realizaban probablemente con materiales que se encontraban de forma directa en la naturaleza, se tiene constancia de que desde hace unos 9.000 años el ser humano ha utilizado ladrillos secados al sol.

La construcción y el desarrollo siempre han estado muy interconectados y resulta imposible hablar de desarrollo sin considerar el sector de la construcción en distintos ámbitos. La industria de la construcción, además de proveer las bases para el desarrollo en otros campos, representa también uno de los mayores sectores de la economía por sí misma. Generalmente se la ha considerado una industria estratégica para la creación de empleo y el desarrollo sostenido. Para la economía de los países en vías al desarrollo, el sector de la construcción adquiere una importancia particular por su relación con las infraestructuras básicas, la contratación, la transferencia de tecnología y la mejora del acceso a los canales de información.

Por eso nos parece muy bien, necesario y urgente el relanzamiento del Plan Procrear, en donde se anuncia una nueva línea de crédito que se sumará a las ya existentes de la Casa Propia y a Desarrollo Urbanísticos, y también los créditos que ofrece el Banco Nación a 30 años.

Existe un estrecho vínculo entre disponer de un alojamiento adecuado y la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida personal y familiar; por eso la vivienda es un elemento fundamental para garantizar la dignidad humana. En ella no sólo se desarrolla la vida privada de las personas, también es un espacio de reunión, de convivencia, protección y cuidado de las familias y comunidades. En una palabra, es una necesidad básica de la condición humana.

La jurisprudencia nacional e internacional considera el acceso a la vivienda como un derecho humano de primera importancia. La Declaración Universal de Derechos Humanos, por su parte, afirma que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, entre otras cosas, la vivienda.

Pero en países como el nuestro, la posibilidad de acceder a la propiedad de una vivienda digna, es uno de los principales problemas que afectan a miles de familias, cuyos ingresos son bajos y su capacidad de ahorro nula.

Cuando la vivienda deja de ser un derecho para convertirse predominantemente en un negocio, ésta queda restringida y determinada por las fuerzas especulativas y excluyentes del mercado, sólo tienen posibilidad de tener una vivienda los que son sujetos de crédito. Las familias pobres deben asentarse en zonas alejadas, carentes de servicios básicos y en viviendas precarias. En nuestro país la situación económica y social de muchas familias implica que las soluciones completas y progresivas son igualmente necesarias.

Cuando existe un plan para mejoras progresivas que contempla el tiempo y la calidad de la solución, así como un espacio adecuado donde vivir y trabajar, sin perder de vista la meta final de una vivienda completa y adecuada, las familias tendrán una mejor posibilidad para su desarrollo económico.

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