Mendoza,

de
de

 

Roberto Suarez

Memoria

“Holocausto” es una palabra de origen griego que significa “sacrificio por fuego” .

30/1/2017

El Holocausto fue la persecución y asesinato de seis millones de judíos por parte del gobierno nazi. Todo esto se realizó basado en la creencia que tenían los alemanes de que eran una raza superior, y por tanto, los judíos eran una raza considerada inferior y merecían morir.

Además de judíos, los alemanes también consideraban razas inferiores a los gitanos, los discapacitados y algunos grupos eslavos como polacos y rusos. Por razones políticas otros grupos perseguidos fueron los homosexuales, los testigos de Jehová, los comunistas y los socialistas.

Antes de empezar la Segunda Guerra Mundial, los alemanes ya habían creado campos de concentración para encarcelar a todos los grupos perseguidos.

Durante la guerra, los nazis crearon los guetos, campos de detención temporal y campos de trabajos forzados. En ellos, obligaban a la población judía a vivir en condiciones realmente miserables. Los aislaban de la población no judía así como de las otras comunidades judías. Los nazis crearon más de 400 guetos.

Entre 1942 y 1944, los nazis deportaron a millones de judíos desde los territorios ocupados a los campos de exterminio, donde fueron ejecutados en instalaciones diseñadas especialmente para ello.

En 1944, antes de que llegara el Ejército Rojo a Auschwitz, los alemanes trataron de borrar las huellas del genocidio, pero olvidaron quemar los planos de construcción del campo: habitaciones masificadas e insalubres, una fábrica de trabajos forzados, cámaras de gas subterráneas, edificios para la cremación de los cuerpos afloran en los planos de la “mayor fábrica de muerte de la historia”.

Hay en la historia un testimonio desgarrador de la primera persona que entró tras la liberación: “Había tal hedor que era imposible estar ahí por más de cinco minutos. Mis soldados no lo podían soportar y me rogaban que los dejara ir. Pero teníamos una misión que cumplir”.

Estas palabras pertenecen a Anatoly Shapiro, el primer oficial del ejército soviético que entró en el brutal campo de concentración de Auschwitz-Birkenau después de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial.

El 27 de enero de 1945, el campo de concentración de Auschwitz fue liberado. La fecha, de la que el viernes pasado se cumplieron 72 años, sirve para recordar a las víctimas del Holocausto. En 2005, una resolución de la Naciones Unidas (ONU) declaró el 27 de enero como Día Internacional en memoria de las víctimas de la Shoah para los judíos y el Porrajmos para el pueblo gitano.

No puede hallarse en la Historia otro crimen tan atroz ni tan fríamente calculado como el que aniquiló a millones de seres humanos en los campos de concentración nazis. Reducidos al estado animal, sometidos a la más espantosa degradación moral y física, hombres, mujeres y niños fueron salvajemente torturados y arrastrados a las cámaras de gas por el solo hecho de pertenecer a una raza considerada inferior o de sostener creencias religiosas o políticas antagónicas a las de la “raza de los señores”.

Hitler fue el origen de este furioso torbellino de la muerte. Pero Hitler no estaba solo. Parte de un pueblo fanatizado por la propaganda, educado en el desprecio hacia el hombre no ario, le ayudó a borrar de la faz de la Tierra a sus pretendidos enemigos. y, lamentablemente también Hitler no estuvo solo en el devenir de la historia, por eso al recordar el fin del holocausto no dejemos de recordar que por estas tierras del sur del mundo, los Videla y Pinochet y compañía, siguieron sus ideas macabras de torturar, matar y, peor, desaparecer personas. Es muy valioso que aprovechando este recuerdo de la historia el presidente de nuestro país, Mauricio Macri, haya rectificado su decisión de transformar en móvil el feriado por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia del 24 de marzo.

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