Mendoza,

de
de

 

Roberto Suarez

Celibato y pedofilia

La iglesia ha sido duramente castigada en los últimos meses desde su mismo interior ante el lamentable hecho ocurrido en nuestra provincia en el colegio Antonio Próvolo, en el que fueron abusados varios niños sordomudos por dos curas.

10/1/2017

Como una enfermedad contagiosa, los casos de pedofilia al interior de la Iglesia Católica se han ido propagando por todo el mundo. Sacerdotes en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica han protagonizado una seguidilla de escándalos, muchos de los cuales son imposibles de creer para algunos.

Las públicas disculpas de El Vaticano y la promesa de investigar los hechos en vez de hacer la vista gorda, dan cuenta de un cambio de la institución. La gran discusión que ha saltado al tapete es si el celibato que deben mantener los sacerdotes influye en los abusos cometidos. Las opiniones están divididas.

El debate sobre el tema se abrió de nuevo después de que prominentes teólogos, como el suizo Hans Küng y el alemán Eugen Drewermann (ambos destituidos por el Vaticano), calificaran de “inhumana” la obligación de privar de una vida sexual a los clérigos católicos y la tildan de ser “una de las causas” de la pedofilia.

Muchos sicólogos, neurólogos, siquiatras y teólogos opinan que la forma de imponer el celibato de la institución religiosa no es sana, ya que intenta controlar una parte cognitiva y fisiológica que es incontrolable de sostener durante el tiempo.

Los analistas que se oponen a esta teoría sostienen que como respuesta a los escándalos, algunos están exigiendo que el clero sea casado, como si el matrimonio hiciera que ciertos hombres dejasen de molestar sexualmente a los niños. Dicen que esa afirmación se desmiente con las estadísticas mencionadas antes sobre el hecho de que, comparados con los sacerdotes célibes, es igualmente común que los hombres casados abusen sexualmente de los niños, sostienen en su defensa, destacando también que dado que ni el ser católico ni el ser célibe predispone a una persona a caer en la pedofilia, el clero casado no resolvería el problema.

Una de las características de Bergoglio es su disposición a discutir lo discutible, sin que por ello deje de expresar su opinión. De ese modo, la vieja aspiración de un sector de la Iglesia de que los curas puedan casarse y tener hijos sin verse obligados a abandonar el ministerio sacerdotal vuelve a tener esperanza.

“La Iglesia católica tiene curas casados. Católicos griegos, católicos coptos, hay en el rito oriental. Porque no se debate sobre un dogma, sino sobre una regla de vida que yo aprecio mucho y que es un don para la Iglesia. Al no ser un dogma de fe, siempre está la puerta abierta”. Abriendo Francisco la posibilidad a debatir un tema tan antiguo como candente.

El celibato consiste en la prohibición para el clero secular de casarse y no implica de ninguna forma la obligación de castidad. Contrario al pensamiento general, los sacerdotes católicos no profesan votos de celibato y de castidad, y si son célibes es porque la Iglesia les niega el sacramento del matrimonio. El celibato no tiene relación doctrinal con la Iglesia católica, y es considerado como una simple ley disciplinaria y no un artículo de fe.

Durante los inicios de la Edad Media (hasta el siglo XI) el matrimonio  se impuso entre el clero de más altura moral, los que no estaban dispuestos a relegar sus mujeres a meras concubinas, los que no estaban dispuestos a convertir sus hijos en bastardos. Con la llegada del medievo alto los papas “absolutistas” intervinieron decididamente en el asunto. Gregorio VII decidió que ningún sacerdote podía ser ordenado sin antes obligarse al celibato. Usó el poder secular activamente para echar las esposas de los sacerdotes de sus casas. La Iglesia logró finalmente imponer el celibato, después de tantos siglos, en el Concilio de Trento.

La razón principal para imponerlo había sido la consideración de que el matrimonio, la esposa y los hijos, impidieron la plena dedicación, en cuerpo y alma, del clero a la Iglesia.

La iglesia argentina hace tiempo que debate este tema.

“Jesús no mencionó el celibato. De hecho, entre los apóstoles había solteros y casados. San Pedro tenía esposa”, ha explicado el padre Luis Farinello.

 En esa misma línea se expresó el obispo emérito Joaquín Píña, quien considera que “hay que aceptar que somos humanos y que podemos fallar al celibato, que no es un mandato divino sino una imposición de la Iglesia”.

La polémica sobre la obligatoriedad del celibato no es nueva. Unos 100.000 curas católicos están casados, de los que unos 20.000 viven en EEUU, 10.000 en Italia y 6.000 en España.

Al menos un 25% de los más 400.000 sacerdotes católicos no acepta el celibato tal y como lo plantea el Vaticano, según datos de la asociaciones de sacerdotes casados.

El Papa argentino formuló la apertura de este delicado punto en medio de la actual escasez de sacerdotes, la cual afecta inclusive a los países más católicos como España e Italia, pero también los escándalos sobre el presunto “lobby gay en el Vaticano” y los sacerdotes pederastas, como el escandaloso caso develado en nuestra provincia, anexado a otros tantos en el mundo.

Te puede interesar

te puede interesar también...
Visitá la sección Roberto Suarez