Mendoza,

de
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Roberto Suarez

Jesús

Navidad es un término de origen latino que significa nacimiento, y da nombre a la fiesta que se realiza con motivo de la llegada de Jesucristo a nuestro mundo.

20/12/2016

El término también se utiliza para hacer referencia al día en que se celebra: el 25 de diciembre (para las iglesias católicas, anglicanas, ortodoxa rumana y algunas protestantes) o el 7 de enero (para las iglesias ortodoxas que no adoptaron el calendario gregoriano).

Para el cristianismo, el festejo de la Navidad implica varias tradiciones. Comienza con la cena del 24 de diciembre y se extiende hasta después de la medianoche, es decir, hasta el día del nacimiento, se arman pesebres, maquetas de Belén que representan la natividad, se cantan villancicos y se adorna el pino, donde los que pueden colocan regalos.

Pero la Navidad ha trascendido los límites de la religión y tiene como símbolo a Papá Noel (también conocido como San Nicolás y Santa Claus), un personaje inspirado en un obispo griego, que se encarga de llevar regalos a los niños de todo el mundo a las 0 horas del 25 de diciembre.

La celebración de la Navidad ya no está necesariamente ligada a la tradición cristiana, ni a una creencia religiosa. Casi por el contrario, los festejos más pomposos son llevados a cabo por ateos, o bien por gente que no practica la religión de manera ortodoxa, y se centran en la comida y los regalos, en lo sofisticado y llamativo del árbol, en la pirotecnia y fuegos artificiales y en lo numeroso de las reuniones familiares. Muchos católicos se pliegan a estos festejos y se olvidan que lo más importante de la fecha es que se conmemora una vez más el nacimiento de Jesucristo. Por lo que debe ser una buena ocasión para reflexionar, meditar y fundamentalmente, encontrar quien fue verdaderamente Jesús.

Lo ideal sería aprovechar la fiesta para repasar a Cristo y sus mensajes sobre todo en el Sermón del Monte y  la respuesta que se encuentra en el estilo de vida proclamada en las Bienaventuranzas.

Jesús no es el predicador de una técnica que tiene como objetivo hacer más ágil el cuerpo o más relajada la mente.  Jesús quiere un mundo diferente sobre el cual desciendan la justicia y la paz. La hora que suena en el mundo exige que bajemos de la esfera de las ideas donde nos hemos entretenido mientras los lobos ocupan la tierra y la mantienen sometida por la fuerza. Entonces descenderemos allí donde la justicia, la paz y la fraternidad son bienes de los vivientes. Sólo allí pueden hacerse realidad estos bienes.

Vivimos en un mundo donde hay guerras desde hace tiempo en cada continente, Irak, Afganistán, Chechenia, Medio Oriente, Colombia, África y Asia,  y por estos tiempos Siria, y con participación de beligerantes de todos los continentes. El proyecto “globalización” fue en el fondo un proyecto de guerra que ha sustituido a las ideologías. El absolutismo económico es el producto de una generación adúltera y perversa; adúltera porque ha desplazado la política de las tareas necesarias para satisfacer necesidades básicas hasta ponerla al servicio del consumo; perversa porque la consecuencia es que se roba lo necesario para vivir de la mayor parte de la humanidad para poner la humanidad entera en un estado de guerra. La posición de Jesús y de sus seguidores debe ser difundir el hambre y sed de justicia y paz como una verdadera necesidad de la humanidad. Si anticipamos así la llegada de un tiempo de justicia y paz, empezaremos a realizarlo en la sociedad. Desear profundamente la paz en todos los espacios de la vida es la condición para trabajar por la paz.

Una pobreza o pseudopobreza religiosa que no tenga como finalidad el proyecto de una sociedad menos injusta no entra en el Sermón de la Montaña. Estos supuestos “pobres de espíritu” son criaturas angélicas quienes por su indiferencia al acontecimiento político apoyan una sociedad que precisamente aplasta a los pobres a quienes proclaman amar. Un hombre o una mujer que celebren su nacimiento en las próximas horas, y pretende seguir a Jesús no puede estar de acuerdo con la agenda de los poderosos y si con la de los que se reúnen para soñar una sociedad nueva.

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