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Política Por Roberto Suarez Miercoles, 5 de Diciembre de 2018

G20 y P48

El encuentro del G20 en Buenos Aires colocó a la Argentina en la vidriera mundial, en el papel de anfitrión de una cumbre que le posibilitó al presidente Mauricio Macri ponerse mano a mano con los líderes del mundo.

Además se pudo trasmitir al planeta la imagen del G2, el acuerdo entre los mandatarios más poderosos del mundo, Donald Trump y Xi Jiping, para tratar de frenar la alarmante guerra comercial desatada tiempo atrás.


Le sirvió también al presidente Macri para aliviar un poco la pesada carga que venía manejando de varios desaciertos, además de apuntalar su proclama, que él llama "volver al mundo", que es su carta para acabar "de una vez por todas" con la fragilidad de la economía argentina.

Otro valor alentador fue que la cumbre del organismo multilateral se celebró en un país sudamericano por primera vez en sus 10 años de historia.

Aunque la realidad dice que Argentina lidera rankings regionales y mundiales tan negativos como pobreza, desconfianza y vulnerabilidad, se codea en el G20 con las economías más importantes del planeta.

Sin embargo, pese a sus desequilibrios estructurales, Argentina es uno de los mayores exportadores de alimentos del mundo y por eso, históricamente, ha estado entre las 20 economías más grandes.

Pasada esta euforia, ayer apareció uno de los fantasmas de nuestras vidas: el 48% de los chicos en la Argentina vive en la pobreza, según un informe de Unicef.

El estudio revela la preocupante situación de los niños en la Argentina, y refleja con contundencia la problemática social vinculada a la niñez: el 48% de los chicos argentinos son pobres y la mitad de estos muestra "severas" privaciones de derechos fundamentales, como vivir al lado de un basural, en una zona inundable o padecer problemas de acceso al agua potable.

A lo largo de la presentación de un detallado estudio correspondiente al procesamiento de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del primer semestre de este año, Unicef informó que los chicos de 0 a 17 años alcanzan un valor de pobreza 10 puntos por encima del registro de la población general (38%) y en números de rostros visibles esto abarca a 6,3 millones de niños, niñas y adolescente.

"Tenemos una fuerte preocupación por la realidad que están viviendo millones de niños en la Argentina porque se dan valores muy elevados de índices de pobreza que tienen un fuerte impacto", expresó Sebastián Waisgrais, especialista de Monitoreo e Inclusión Social de Unicef Argentina, que presentó el estudio realizado junto con el Instituto de Estudios y Desarrollo Económica de la Universidad de Salta, la Universidad Nacional General Sarmiento y el Instituto de Equidad para la Infancia.

Y siempre volvemos a la misma pregunta: por qué hay hambre en Argentina si se produce comida para 440 millones de personas.

El tercer productor mundial de miel, soja, ajo y limones; el cuarto de pera, maíz y carne; el quinto de manzanas; el séptimo de trigo y aceites; el octavo de maní.

Sí, Argentina produce muchos alimentos. Y sin embargo, entre uno y tres millones de argentinos sufren hambre.

El desafío que nos debemos plantear es, desde luego, de orden económico y técnico, pero más que todo de orden ético, espiritual y político. Es una cuestión de solidaridad pura.
Buscar la equidad es un principio ético, pero además es la polea de transmisión de una sociedad para crear mayor productividad, una gran congruencia social y una mayor y mejor gobernabilidad.

La equidad, que además de ser ética, es la palanca más formidable para disparar las capacidades productivas de una sociedad y crear cohesión social y gobernabilidad. El país necesita fundamentalmente acuerdos y políticas específicas contra la pobreza y la exclusión.

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