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Hechos: El primer oleoducto de Sudamérica

Tenía  34 mil metros de caños, cruzaba  el río Mendoza y lo ideó Carlos Fader.

Lunes, 29 de Abril de 2019
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Lunes, 29 de Abril de 2019 | Tenía  34 mil metros de caños, cruzaba  el río Mendoza y lo ideó Carlos Fader.

Hoy es común escuchar hablar de oleoductos y gasoductos. Nuestra provincia también fue pionera en estas acciones, aún en ductos muy curiosos. En 1911 la bodega de Giol construyó el primer vinoducto. Era aéreo y unía su bodega de Gutiérrez con la estación del ferrocarril. Pero antes, Carlos Fader había diseñado y realizado el primer oleoducto de Sudamérica. 

El siglo XX estaba ahicito nomás y Mendoza se preparaba para ponerse a tono con el mundo moderno. Algunos acontecimientos habían marcado aquel tiempo de nuestra provincia: la epidemia de cólera, la llegada del ferrocarril, el primer automóvil, el cine que se asomaba a las pantallas, los tranvías que cambiaron el paisaje de la capital, el Dique Cipolletti, las mangas de langostas y otras circunstancias que marcaron su historia.

Emilio Civit había provocado el interés por el petróleo del alemán Carlos Fader. Se fundó entonces la Compañía Mendocina de Petróleo en 1887, mucho antes de que descubriera el oro negro en Comodoro Rivadavia.

El éxito alcanzado por la explotación petrolífera en Cacheuta llevó a Carlos Fader a presentar una serie de iniciativas entre las que figuraba la instalación de una usina a gas de petróleo. El principal problema era el traslado del líquido hasta la ciudad. Al fracasar la búsqueda de un acuerdo con el Ferrocarril Trasandino para el transporte del petróleo, Fader se ve obligado a hacerlo en carros de mulas, a razón de ocho bordelesas de 200 litros cada una por viaje. Un sistema antieconómico y muy lento.

La dificultad es salvada con el tendido de un oleoducto. Se trata de 34 mil metros de caños de tres pulgadas y media, que, al cruzar el río Mendoza, deben hacerlo sobre columnas de madera dura, en un trayecto de 1 km y medio.

La obra fue finalizada en mayo de 1890 y debió aguardarse un mes hasta que el petróleo comenzó a depositarse en una cisterna junto a las vías ferroviarias en Godoy Cruz.

Ese enorme depósito, de 3 mil metros cúbicos, es el que dio denominación a la calle de acceso, conociéndosela como la “Calle del Tacho”, actual Remedios de Escalada, en Dorrego.

Para más conocimiento de la obra de Carlos Fader remitirse al libro “El silencio de Cacheuta” de nuestra escritora Eliana Abdala.

En la actualidad Cacheuta no guarda recuerdos de aquella gesta sacrificada de los pioneros del petróleo. No hay mención notable, ni representaciones alegóricas de lo que fue una novedad para nuestra provincia y aun para todo el continente.

Carlos Fader todavía espera un acto de reconocimiento.

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