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Mendoza Historias Lunes, 11 de Febrero de 2019

Concurso de piropos en la calle larga

La barra de los muchachos --no mayores a los 15 años de edad--en la que se instalaban el Armando y el Agustín todos los atardeceres de ese verano del 44, tenían una profunda dinámica cotidiana en competir, especialmente  en las tertulias del café bar de los Villarreal. Tanto en el truco como en el billar.

Lunes, 11 de Febrero de 2019
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Por Ramón Ábalos

Y en el truco, con los dichos y decires de ese juego tan criollo como el asado y el mate para todos los argentinos. Uno de ellos era clásico, como quien cuando tenía un buen puntaje en las barajas y de una sola traza --copas, oros, bastos o espadas-- cantaba con bríos sonoros:  "---viniendo de Pichichei...en una lancha a motor... casi me caigo...por AGARRAR UNA FLOR...!!!"... Era un canto de máxima posibilidad de sumar puntos. Tanto si el contrario "agarraba" y perdía, como si el propio cantor no ganaba. Las algarabías de unos y otros, "la platea de mirones", resonaban en el bar.
También con la pelota y el fútbol en los "potreros" que no eran otros que esos espacios de la calle, amplios, que paulatinamente se convertían en lotes para la vivienda mínima de los proletas, se competía con asiduidad y, además  con igual pasión por los resultados entre Gimnasia, de "los pitucos" vs. Independiente Rivadavia "la lepra", como el del Boli, o sea el Argentino del propio barrio y el "Guayma" (Guaymallén) en el otro extremo del departamento. Y estaban los dimes y diretes belicosos entre los vagos locales y los "malevos" de la Cuarta de Fierro, que estaba --sigue estando-- ahí nomás, pasando el Zanjón como línea divisoria entre tierra y asfalto, entre barro y pavimento.
El permanente desafío a enfrentar riesgos o lo que sea era una constante de los vagos, incluso por algunos centavos, o por el vermú y el picado. Con los de la cuarta siempre terminaban a las piñas, con más de una cabeza trizada, de unos y otros. Pero ese día fue el Armando el que provocó una algarabía al proponer un encontronazo de apuestas inédito, jamás tramado en el devaneo de las trifulcas:
-- "Escúchenmé....se me ha ocurrido plantearles un desafío que no trata ni de fútbol ni de piñas, ni billar. Es, por el contrario..."
-- "... hermano largá prenda no jodás con tanto bla bla bla..."
-- "...no jodás vos...para lo importante hay que crear algo de interés y recién largarlo al aire...a ver si adivinan.... pero no, no, mejor lo tiro ya....(largo paréntesis)...se trata de... minas.!!!.."
Para qué... ...se armó la remolienda y los gritos se elevaron con --- "...metele hermano.... metele", y el Armando que entonces recompone sus figura hace un paréntesis y dice muy claramente
-- "No se arremolinen....hagan paso a la propuesta porque se trata...Oigan bien...pero bien,  y nada menos de... (otro paréntesis) de UN CONCURSO DE PIROPOS...!"  Y lógicamente la sorpresa se convirtió en algarabía frenética y el Armando que grita hasta calmar el frenesí y dice:
-- "Ojo ! que no se trata de esos piropos que hacen ustedes, siempre mirando el cuerpo y no la belleza del alma de la pibas...ustedes saben lo que yo quiero decir...vos Pinchila sos el más bocón puñetero para decir piropos así que tenés que cambiar porque el concurso  trata de que tenemos que demostrarle a las chicas del barrio, a las que miramos sólo con hambre de placer, que también nos atraen otras cualidades como la belleza del rostro...y del espíritu. para eso tenemos que ir a la biblioteca del barrio, la de la unión vecinal que está en la calle Las Heras seguro que hay libros de versos"
  Y el Negro Mendoza que dice:
  --Hay que agarrar los libros que no muerden...danos una semana y la seguimos...-- Y así fue que se pasó a "cuarto intermedio" por un tiempo de siete días.


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