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¿Qué necesita Mendoza para volver a crecer?

Tras sumar 2 puntos en 5 años, el tercer trimestre de 2017 dio señales de despegue. El mix obras, inflación, impuestos y consumo. Responden Gobierno, empresarios y economistas

7/8/2017

Por Miguel Angel Flores Isuani- mfisuani70@gmail.com

Primero, retomar la ansiada senda del crecimiento. Segundo, hacerlo sustentablemente. En ese orden de prioridades, como pocas veces, el Gobierno de Mendoza y los actores del sector privado coinciden en el qué, pero pocos tiene la fórmula infalible del cómo. Hay arrestos y señales más atribuibles a la necesidad de demostrar gestos y buena voluntad que hechos concretos y un ritmo perdurable, lo cual, ante la ola de inversiones que no llega (¿llegará?) mantiene la confianza tan planchada como el consumo, que los mismos funcionarios reconocen como uno de los motores del avión que permanece apagado.

Por lo demás, ante la falta de señales objetivas, lo único sustentable por ahora es la tozudez oficial por aferrarse a algunas herramientas. Es que es imposible negar que los costos y la presión impositiva frenan cualquier atisbo de reactivación, y que en los peores momentos la construcción es el pulso de la economía. Por eso, el Ejecutivo mendocino ha echado mano a transparentar y controlar, con lo que está a su alcance y con poco resultado por ahora, la dañina inflación, un programa de “microquitas” de alícuotas impositivas (primero de IB, luego de los créditos hipotecarios y finalmente de Sellos para alquileres comerciales) y usar a la obra pública como tractor.

¿Alcanza, en una provincia que acumula necesidades fiscales y que, si bien con un gasto fiscal más medido que el nacional, aùn tiene que apelar a endeudarse para cumplir sus compromisos? Entorno Económico intentó una radiografía de lo que hay y lo que falta, con el aporte de propios funcionarios, empresarios y economistas para intentar responder a la pregunta del millón: ¿cómo volvemos a crecer? Y, si es posible, descifrarlo ¿cuándo?

 

Diagnóstico: crecer desde el sótano y sustituír exportaciones

Desde 2012 venía con el pulso débil, pero aunque costó en 2017 la economía da algunas señales de querer salir de terapia. Según un informe de Economía & Regiones, al tercer trimestre aparece como la provincia que más creció, algo que los analistas colocan en una burbuja y atribuible sólo a cuestiones ocasionales, logros aislados y una intervención keynesiana de la gestión Cornejo. Algunos descreen incluso que la hora del cambio llegó.

“La suba se debe a la importancia que el sector vitivinícola tiene como ponderador, y al ser comparada con un año muy malo como fue el 2016, estadísticamente se nota mucho. A la obra pública no se la puede contar, más allá que este colocada en la fórmula keynesiana del PBI o el PBG en este caso, porque no depende de una decisión del mercado sino de un gobierno; en la antigua URSS el PBI subía por las obras públicas y la gente no tenía leche para consumir. El resto de los sectores sigue sin crecer. Por lo tanto, no hay tal cambio:  Mendoza está igual que el país, influenciado por la obra pública y alguna cosa estadística puntual, lo demás sigue negativo, menos negativo que el año pasado pero negativo al fin”, señala el economista Daniel Garro, de Estudio Valor.

Para la mirada del especialista, 2017 sigue marcado por una industria de dinámica delimitada al sector automotriz, sin repunte del consumo y con una emisión de hasta el 24% anual y costo de producción, sumado a “una presión tributaria de las más altas del mundo, no hay posibilidad de crecer sustentablemente”.  Además, considera que tampoco  la construcción como motor es estable, porque más allá de la obra pública, hay “créditos hipotecarios ficticios, que no responden a un aumento del ahorro privado sino promovidos por los bancos públicos con los famosos UVAs, que nadie debería tomar porque son muy peligrosos en países como Argentina”.

Por su parte, Gustavo Reyes, del Ieral-Fundación Mediterránea, “la actividad económica en Mendoza cayó bastante más que el promedio nacional, por eso se observa una dinámica mejor en la recuperación. Es el caso de una persona que empezó una dieta hace un año y hoy tiene 10 kilos menos, aunque en los últimos meses ha engordado cinco”.

El Informe de Coyuntura para la región Cuyo del Ieral-Fundación Mediterránea difundido en julio apunta varios aspectos:  en cuanto a exportaciones, señala el efecto sustitución que los altos costos en dólares provocan a las ventas de Mendoza en el mundo. “Mientras el mundo compra más a otros. Nuestra inquietud es saber qué productos mendocinos han sufrido mayor la sustitución, lo que puede medirse a través del market share de Argentina en las ventas mundiales. Si va disminuyendo, es señal de sustitución”.

Entre los productos más afectados, en los últimos cinco años aparecen el ajo (por invasión china a Brasil, que ahora podría frenarse por el arancel antidumping que acordó la Càmara de Exportadores de Mendoza con los importadores brasileros) y aceitunas. Mejor aceite de oliva, asociado a la variabilidad de las cosechas. Y en vino, una facturación creciente que se estancó desde 2012, mientras que en volumen ya venía en caída, lo cual resulta compatible con una tendencia: ante los altos costos en dólares, las bodegas salen a exportar vinos más caros, pero venden menor volumen.

Sólo Brasil ya muestra, también ha habido una sustitución, con brasileros comprando menos productos argentinos. Los más afectados han sido duraznos preparados, y luego se pueden mencionar aceitunas, aceite de olivas, peras y vinos. En cambio, mejora el desempeño en ciruelas secas.

Garro tiene un ojo crítico en la gestión  “dado que las inversiones famosas no llegan o son muy mínimas, y más con elecciones en puerta. El consumo seguirá bajo pese al keynesianismo previsional y crediticio de Macri), porque la recesión general sigue y la gente no sabe si seguirá teniendo el empleo el mes que viene. La inflación está dada por la emisión monetaria en relación a la demanda a niveles superiores al 35% interanual por déficit fiscal, que es menor pero sigue, y para comprar dòlares que ingresan por el endeudamiento de la Nación y las provincias. Debido a la política monetaria contractiva del BCRA, que saca circulante con deuda cuasi-fiscal vía Lebacs y Pases pasivos, que incrementa la emisión futura, y el mantenimiento de tasas de interés altas, se atenuaron los índices de precios. Así y todo, 2017 terminará entre el 21% y el 24% anual”.

Propuesta 1: apertura comercial frente al “efecto Chile” y apuesta a los servicios

Además de sugerir la conformación de un organismo que controle desequilibrios, Reyes observa la necesidad de facilitar la actividad del comercio (representa 23% de la economía mendocina), frente a las trabas a la importación de ciertos productos. “Se puede comprar en Chile muchos bienes a precios muy accesibles pero los comerciantes no pueden hacerlo libremente para satisfacer a sus clientes, y deben recurrir a pocos proveedores nacionales que cobran precios excesivos por el bajo grado de competencia. Dada la política gradualista del Gobierno nacional se puede empezar por provincias cercanas a países limítrofes como Mendoza”, destaca el economista, en línea con la primera señal que se dio en julio con la implementación de los planes en 12 cuotas sin interés para turismo y pymes comerciales en localidades de frontera a partir de la gestión de Came.

Por los demás motores del crecimiento, los consultados coinciden en que si hablamos de sustentabilidad, la construcción (vía obra pública) no es lo más duradero.  “En los últimos 20 años la dinámica provincial estuvo asociada a actividades que compiten con el resto del mundo, como agro, minería e industria, que dependen de tipo de cambio y costos logísticos. Sin embargo, aunque dinámicos en producción generaron la mitad de empleo que el promedio de toda la economía”, analiza Reyes, quien contrapone como ejemplos dinamizadores de trabajo y por lo tanto de poder adquisitivo frente al actual nivel de pobreza a servicios: comercio, turismo, transporte y servicios del conocimiento (TIC).

 

Propuesta 2: bajar costos , Bono Fiscal y otra matriz

A criterio del presidente del CEM (Consejo Empresario Mendocino), Federico Ostropolsky, “las posibilidades del manejo local de la economía es bastante ajeno a la macro. Habiendo sido Mendoza una provincia muy pujante que se detuvo, hubo un alivio a la fuerte presión con algunas bajas muy menores de alícuotas pero que marcan una tendencia interesante a futuro”.

Al respecto, el empresario aglutina la queja de muchos de sus pares sobre Ingresos Brutos, considerado un tributo “oneroso y regresivo” que debería eliminarse. En línea, Mauricio Badaloni, de la UIM (Unión Industrial de Mendoza) se esperanza con que la próxima reforma impositiva ponga en marcha el IVA provincial como un único gravamen sustituto.

Como conocedor del sector transportista, Badaloni también suma el gran problema del costo de fletes para despachar envíos desde Mendoza. “Hay circuitos básicos de materia prima que necesitan del tren y ya no lo soporta un camión”, señala.

En cuanto a incentivos, Ostropolsky propugna que el novedoso Bono Fiscal de $1000 millones tenga “una progresividad anual” como tractor de inversiones. Y se muestra algo autocrítico al señalar “costos laborales altísimos, y también empresarios. Encarrilándolos, con una visión a 10 años, y con un Estado menos paternalista y empresarios menos prebendistas, la provincia volverá a crecer sustentable y seriamente. Tenemos muchas empresas proteccionistas, sobre todo en sectores deficitarios, cuando lo que se necesita es abrir para competir”.

Sin garantizar su prolongación en el tiempo, el Gobierno se aferra a su autèntico caballito de batalla. El Bono Fiscal cosechó 163 proyectos de inversión por $8.200 millones para captar al menos una cuota del cupo total de $1000 millones para deducir en impuestos. Lo que se destaca es el impacto en el empleo, con la creación de casi 3 mil nuevos puestos. Tanta es la confianza como dinamizador de la economía que, por ahora, no se habla de otras medidas de apoyo.

“Es algo muy alentador, una buena señal para la confianza. Está claro que la inversión es crecimiento, pero para la Provincia es un sacrificio teniendo en cuenta que hay obligaciones en materia de gastos. El cupo que podemos dar actualmente es ese y las reglas están más que claras; ahora el nivel de convocatoria obligará a prorratear el beneficio entre todos los seleccionados”, reconoce el ministro de Hacienda, Lisandro Nieri

En cuanto al comercio exterior, a partir del informe del CEM que remarca la concentración en 3 mercados en la última década (54% de ventas a EEUU, Brasil y Chile)  el empresario refuerza la diversificación de destinos y productos como otro resorte del crecimiento. “Tenemos monoproducto y monocanasta. No es lo ideal; lo que tiene que hacer Mendoza es diversificar la economía. Seguimos discutiendo sobre la minería cuando Chile tiene agroindustria, produce vino y palta, y también tiene desarrollo minero”, afirma.

Propuesta 3: reforma tributaria y laboral, con supervisión público-privada

“Ecualización”. Es la palabra más utilizado por Mauricio Badaloni, presidente de la UIM (Uniòn Industrial Mendoza) para definir su menú de medidas necesarias en distintos órdenes. Básicamente, en el frente interno para modificar de fondo el amplio espectro de impuestos distorsivos y dobles tributaciones, y en el externo, con Brasil como referencia, para equiparar a la economía local en base a una disminución de los costos laborales.

En ese aspecto, resurje un concepto con reminiscencias de los ’90 cuya sola mención inquieta a los sindicatos: “flexiblización laboral”. El titular de la UIM aclara que se está lejos de ese modelo, “que debe partir de una actualización de los convenios colectivos para aliviar los costos, para contemplar una mayor especialización de los recursos humanos. Prefiero llamarlo adecuación laboral, forzada también por lo hecho en Brasil buscando más competitividad, que también nos impacta y obliga a seguir por la misma senda. Fuera de ese caso, en otros países como Chile está probado que a un mismo nivel de ingresos la productividad es mayor, con la mitad de impuestos”.

Mientras tanto, la entidad gestiona ante el Ministerio de Hacienda mendocino una especie de antesala de la gran reforma impositiva que impulsa la cartera nacional al mando de Dujovne. Y expone la necesidad de otra flexibilización: la de la ley Pyme, que mantiene al margen aún a algunos emprendedores que por sus deudas no acceden a financiamiento.

“Planteamos las asimetrías impositivas que, por ejemplo, hacen que varias petroleras elijan asentarse en Neuquén y no en Mendoza. Una suba de 1 punto tiene efecto multiplicador negativo, y hace que en términos recaudatorios termine siendo la mitad. Si baja, habrá un blanqueo por parte de algunas industrias de sus operaciones en otras provincias; hay industrias y servicios desfasados frente a otras provincias, y entendemos que el camino es ecualizar condiciones”, evalúa Badaloni, quien señala como “una picardía” seguir aplicando 1% a las constructoras de obra pública.

El listado propuesto por UIM insiste en la agroindustria y la vitivinicultura como prioridades para nuevas quitas. Mientras, reconoce no obstante al bono fiscal como principal estímulo y se suma al pedido de su renovación.

El empresario propone hacer un punteo de las actividades contempladas por la ley fiscal, a partir de lo que el ministro Nieri subraya como una de las herramientas más efectivas adoptadas por el Gobierno: al Programa de Reducción Plurianual de impuestos.

 La respuesta a la pregunta del millón: ¿qué nos falta?

 Según Garro, una clave es bajar la presión tributaria y el déficit fiscal, “bajando el gasto público; esto permitirá que el sector privado tenga más recursos para invertir y generará empleo genuino”.

Asimismo, propone, complementándose con Ostropolsky, un bono fiscal irrestricto: “La idea conceptual del bono es buena, pero no lo técnico, ya que será el Gobierno quién decida qué proyectos se hacen y cuáles no, y eso no es algo que le incumba a un gobierno. Mendoza podría aplicar algo parecido al caso Chile: que todas  las empresas que reinviertan en Mendoza no paguen IIBR por el mismo monto, aunque lo mejor sería eliminar IIBR y Sellos, y colocar un IVA provincial que sea recaudado por la AFIP, por cuenta y orden de la provincia ahorrando gasto de fiscalización. También, a través del FTyC, financiar el tiempo que tarda AFIP para devolver el IVA de exportación a las empresas, y de esa forma, se volcaría dinero al mercado de Mendoza hoy inmovilizado En síntesis, Mendoza (y Argentina también), necesita bajar el gasto público y el déficit fiscal, para poder bajar la presión tributaria, y así bajar el costo de producir; de lo contrario, no habrá crecimiento real, sólo será estadístico, como el actual”.

A su turno Reyes sugiere conformar un organismo público-privado “que monitoree permanentemente las soluciones a los problemas de los negocios e inversiones, algo muy común en economías avanzadas”. Uno de los más relevantes es cómo atenuar la monumental carga efectiva en impuestos que, de acuerdo al Ieral, creció 21 puntos en casi 20 años (de 21% promedio del PBI a mitad de los ’90, al 32% en 2016).

Un estudio indica que el efecto goteo generado por las quitas graduales no alcanza. De hecho, Reyes suma el dato estadístico: en Mendoza, Ingresos Brutos pasó de una media del 2% del PBG en los ’90 a más del 5% hasta 2014. “En los dos últimos años empezó a bajar pero sigue encima de ese valor. Una excelente política para dinamizar inversiones sería trazar por ley el ritmo de baja para los próximos años”.

Pero Nieri relativiza esa posibilidad, como la de absorber la alícuota de IB para sostener el plan de 12 cuotas sin interés hasta 2018 como pretende CAME. “Sabemos la situación financiera de la Provincia. Pero la posibilidad de hacernos cargo de la parte del impuesto está bajo análisis: hay voluntad de asumirlo si se comprueba que le sirve al consumidor y beneficia efectivamente al comerciante”, asevera el funcionario, para quien “para ver que falta hay que hacer un buen diagnóstico”.

Badaloni sugiere “seguir de cerca” a la construcción, más apalancada en lo público que en lo privado. Al respecto, los datos oficiales apuntan alrededor de 600 créditos hipotecarios UVAs otorgados por el Naciòn en Mendoza, en el primer mes de quita de alícuota que abarató un 15% las cuotas.

La inevitable relación consumo vs. Inflación vuelve a asomar. Para Ostropolsky “nos acostumbramos a un consumo vicioso, no dirigido a lo productivo y en cuotas. Tiene que ir de la mano de la confianza en la economía. Un buen síntoma es una baja de impuestos ya que la falta de recaudación se compensará con la reactivación”.

Los empresarios rescatan el hecho de una inflación que bajó del 40% al 24% anual, pero piden seguir bajándola. “El enfriamiento de la economía hizo bajar el consumo; con los créditos se busca reactivarlo. Es bueno, pero no suficiente aunque empezará a verse en la economía real, que necesita un cierto índice de confianza”.

La mirada técnica de los economistas del Ieral es 0 optimista al menos en materia de crecimiento de exportaciones. “ Acorde a los pronósticos no se espera un cambio sustancial en materia cambiaria en un futuro inmediato, señal que Argentina continuaría siendo cara. Siendo así, un escenario optimista sería que al menos este proceso de sustitución que hace el mundo se detenga y no se profundice. Al país le quedan varios pasos a seguir, apuntando a la reducción de costos internos, impositivos, laborales, logísticos”, dice el análisis.

La llave para revertir el tipo de cambio frente al elevado financiamiento externo según el economista Reyes es reducir el el déficit fiscal “que también ayudará al éxito de la política antiinflacionaria y con ello reducir las tasas de interés. Pero a Mendoza la complican otras variables: costo de tansporte de productos a distintos mercados, con lo cual mejorar los fletes es urgente”.

No menos importante es la burocracia. En un ránking de menores costos en trámites por países y Argentina aparece muy rezagado: de 190 rankeados ocupa el puesto 116.

 

 

 

 

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