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Mendoza Inversiones Lunes, 15 de Mayo de 2017

Cuáles son las empresas mendocinas con proyectos en el exterior

Desde la construcción hasta la vitivinicultura, apuestas que cruzaron la frontera o se preparan para hacerlo. Sudamérica, EEUU, Asia y Europa, los destinos para instalarse.

Miguel Flores y Sebastián Pérez Dacuña

Algunos avanzaron y se consolidan, otros se preparan para dar el salto y unos pocos esperan. Lo cierto es que no son pocos los empresarios y firmas que desde Mendoza, luego de proyectarse al país con sus emprendimientos, abren la puerta para salir al mundo con sus propias inversiones en distintos países, desde Sudamérica a Estados Unidos, Europa y Asia.

La vocación parece ajena a la siempre desafiante coyuntura económica argentina, y no está asociada a una actividad en particular. Metalmecánica, construcción, vitivinicultura y energía son los sectores de donde en esta nota de EE rescatamos algunos casos de éxito, que incluso luego del primer paso van por más.

Inversión frente al Pacifico

En el marco de un ambicioso plan para convertirse en 2020 en la primera cadena de hoteles mendocina, la desarrolladora Kristich ya se enfoca en distintos destinos en el país y fuera de él. Así como lo hizo en  Mendoza y Buenos Aires, va por los principales centros turísticos de Chile, como  Viña del Mar y ahora un nuevo proyecto que de a poco levanta en Reñaca.

Según Flavio Kistich, la decisión de ser una empresa binacional surgió del empuje de sus clientes y su inquietud por invertir en un producto diferente. Y como el mendocino es un tanto fanático de Reñaca, después de distintos estudios con este y otros destinos se decidieron por encarar este desarrollo en las costas de la ciudad balnearia del Pacífico.

Sobre un terreno de 2800 m2 se construirán 2 torres de 6 niveles con 90 departamentos de 1, 2 y 3 dormitorios, de 50, 75 y 100 m2, con  9300 m2 cubiertos en total. El plazo de ejecución indica que va a estar terminado en junio de 2018.

La empresa desarrolladora local ha comercializado al menos  20% del mega complejo, pero la gran parte va a ser propia, lo mismo que la administración. La intención es que funcione como un apart hotel con los amenities propios: piscina abierta, piscina climatizada, gimnasio, sauna, cocheras privadas y todas las comodidades, mas el plus de estar a metros de la playa.

Es un producto destinado al inversor inmobiliario con un formato de explotación turística. “La gran diferencia o el plus es que nosotros aseguramos una renta al 100% ya estudiada y que nos permite en nuestra experiencia asegurar un mínimo de rentabilidad anual. Los departamentos van a tener dos usos, familiar por parte del dueño o explotación turística por parte nuestra. Esto lo hemos generado para darle orden al proyecto, creemos que de esta manera no se distorsiona el objetivo del producto”, dice Kristich.

Según el empresario, el sistema financiero del vecino país es a la inversa del argentino y apalanca de otra manera los emprendimientos.  Y rescata  que “la asistencia crediticia es del 100% y permanente, te prestan compañías de seguros, las AFP, los fondos comunes de inversiones, bancos y existen los pooles de clientes de grandes empresas que arman su financiamiento con productos inmobiliarios. Por otra parte, el sistema de comercialización es accesible, ya que con trabajo estable podes adquirir un departamento pagando hasta 5% del valor; debido a eso hay gente que tiene capacidad de crédito y puede adquirir más de uno”.

Un mendocino en Barcelona

Otro caso es el de la constructora Pilares Andinos S.A. que arrancó en 2010 diversificándose con distintos proyectos en Mendoza apuntados a un segmento ABC1, desde viviendas en barrios privados hasta servicios anexos como la construcción de piscinas Premium. Su propietario, Matías Merino, luego de especializarse en fideicomisos para el desarrollo y de proyectarse a nivel nacional con oficinas en Rosario y otras 8 provincias, se lanzó al Viejo Continente.

El ingeniero civil con pasado en Techint (2004 a 2009) y Esso, apuesta, nada menos que en Barcelona, a imponer una iniciativa poco difundida por estos lares: la piscina de arena, modelo que patentó como Pirena, junto a otros modelos constructivos y hasta una nueva empresa de servicios  de mantenimiento.

No es casual el prefijo “Pi” que comparten sus empresas. “El número Pi (3,14) es universal,  está en todo”, explica Merino, quien tampoco quiere descuidar la demanda en Argentina. El NOA (Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja), NEA (Chaco, Corrientes, Formosa, región que conoce por gerenciar obras industriales para Shell e YPF), Rosario  y Buenos Aires, son los lugares donde opera mediante sociedades en las que tiene una participación menor.

“Mi especialidad es armar una empresa y ponerla en actividad. Soy emprendedor por excelencia, de otro modo me aburriría”, resume el empresario mendocino, que ahora apunta también a desembarcar en Chile y Paraguay.

Pero desde 2014/15 pasa al menos un par de meses al año en la capital catalana, donde matiene su apuesta de la mano de un inversionista español. La innovación lo ayuda a crecer y a retroalimentar sus mercados: entre los materiales constructivos utiliza el hormigón celular, un tipo con burbuja de aire en su composición, que lo hace más liviano y mayor poder aislante, clave para una zona sísimica como Mendoza.

En general, asegura replicar un mismo modelo de negocio: sociedades con la autorización para uso de nombre, provee el producto y se encarga de la parte comercial y de marketing. ”Mi rédito está en el volumen, no en la operación puntual. Eso me permitió estar en la mitad del país y eso me enorgullece”, acota Merino, que ahora va por más en España.

A su criterio, Barcelona “es como Buenos Aires pero con màs capacidad económica. De hecho, que la visiten 40 millones de turistas anuales disparó la oferta de departamentos para alquiler compartido y con eso la necesidad de más servicios de mantenimiento para satisfacer la demanda de arreglos”.

Entre Brasil, China y EEUU

De eso se trata el plan de Fecovita, que ya tiene una oficina comercial en San Pablo para atender al gigante brasilero. Y, de la mano de su contraparte francesa, Vinadeis, también desembarcó en Shanghai.

“Iniciamos con pequeños volúmenes y sin stock permanente, pero nos permite atender a cadenas e importadores paulistas. La sociedad nos permite optimizar gastos operativos”, explica Marcelo Federici, gerente financiero de la compañía que nuclea a más de 2 mil productores cooperativizados en Mendoza.

Un acuerdo entre Fecovita y Vinadeis, según Federici, les permite colocar productos de ambas carteras en esos mercados. Y así como lo hacen los franceses en Brasil, la firma mendocina aprovecha la representación que los galos instalaron en China “donde hemos penetrado y crecimos bastante, gracias a que también potenciamos la fuerza de venta con nuestros representantes”.

Entusiasmados por el resultado hasta ahora, desde Fecovita ya pusieron la mira en Estados Unidos. Allí avanza la habilitación de una distribuidora que desde la península de Florida pueda abrir el espectro para Estancia Mendoza y el resto de las líneas de vinos que comercializan en un mercado yanqui donde hace años hicieron pie con la marca Marcus James.

Pero nadie deja de pensar en el continente asiático. Y así como la proyección en China es lo que más promete, al plan de expansión ya se sumó India, una plaza de millones de potenciales consumidores.

Con obra pública en El Salvador

La empresa mendocina IME (Industrias Metalmecánicas Especiales) es parte de la construcción de una represa en El Salvador con componentes y mano de obra local y asociada a su coterránea Cartellone. Justamente la central hidroeléctrica El Chaparral, a 190 kilómetros de la capital salvadoreña, no solo es la obra pública más grande que tiene el país sino que fue incluida entre las 15 obras más importantes de Centroamérica por la revista Forbes. El monto de la inversión total es de 291 millones de dólares.

IME, de la familia Esnal, participa con el 10% del presupuesto total, lo que corresponde al diseño de los componentes hidromecánicos que fabrican, montan y ponen en marcha para conducir el agua de la toma hasta la sala de turbina. Según detallaron voceros de la empresa, el 20% lo fabrican en El salvador y el 80% en Mendoza.

La empresa cuenta con una nave de producción en El Salvador con 27 operarios y tres responsables de obra. En tanto en Mendoza están apostados al proyecto unos 72 operarios. Según detallaron desde la empresa la producción asciende a 1.000 toneladas en componentes con 80% de los componentes hechos por mendocinos, lo cual implica “un aumento no solo en la producción, sino en el recurso humano y por supuesto eso hace que se redistribuya en los sectores y en los proveedores que tienen”.

¿Cómo llegó una pyme mendocina a El Salvador?. Desde la familia Esnal aclaran que todas las pymes tienen oportunidades que pasan por delante y que “un factor importante es  poder “subirse” a los proyectos. Nos invitaron a participar de esta licitación y los antecedentes técnicos demostraron la capacidad y la altura para poder competir”.

Esperando el golpe de horno

Para otros inversores mendocinos, la coyuntura nacional y local por ahora les torció el rumbo o al menos demora el tránsito hacia el objetivo. Algunos todavía ven más potencial para crecer en Argentina antes de cruzar la frontera, aunque ya exploran otros mercados.

Para Alexis Atem, fundador de Energe, la pyme mendocina que se hizo conocida a nivel nacional con sus sistemas de calefacción solar, primero será el turno de instalarse antes de que termine 2017 en Buenos Aires (una plaza hasta ahora atendida desde Mendoza y con un distribuidor).  Y a mediano plazo asoman Chile y Uruguay, adonde la marca llegó entre 2014 y 2016, como nuevos focos de demanda de los calefones solares.

“Por ahora mantenemos operaciones puntuales en el exterior y atendiendo el mercado nacional que sigue siendo atractivo, donde evaluamos crecer físicamente en otras provincias. Hay que tener en cuenta que trabajamos con sistemas cuya inversión se amortiza rápido y rinde hasta 45% en pesos”, precisa Atem.

Con una década de vida, Energe, que hoy funciona con unidades modulares  (productiva, e ingeniería + instalaciones) que pueden afincarse por separado, fabrica y coloca 300 equipos anuales. Su dueño se enorgullece al señalar que la cifra ha venido duplicándose año a año.

Respecto a los países vecinos como blanco, Atem rescata las facilidades para invertir en base a las necesidades detectadas. “En Chile, donde existe un tipo de diferimiento impositivo muy interesante, hay acceso a muchos productos de calidad mundial, pero falta ingeniería y la energía es cara. Uruguay es un mercado interesante y muy incipiente” advierte.

 En un compás de espera entró la experiencia del empresario gastronómico Fernando Barbera. Conocedor del mercado chileno, el proyecto de cruzar la cordillera con la comercialización de alimentos congelados para restaurantes entró en stand-by en tanto también lo está el Centro de Elaboración de productos previsto en el Parque Industrial Maipú, en principio para abastecer a los locales de la tradicional La Marchigiana.

El propio Barbera habla de “ trámites administrativos” para la habilitación de los servicios básicos que encarecieron la inversión inicial de varios millones que encaró en 2015 con sus 3 hijos. En el país vecino, el empresario gastronómico y su familia puso algunas fichas hace un tiempo. De hecho, a través de una inversión inmobiliaria que define como parte de un “canje de propiedades” con sus hermanas. En tanto, sigue adelante con su proyecto de edificar un complejo de departamentos ecosustentable a la vera de la Panamericana, en Luján.

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