Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 2 de Mayo de 2019

La Pelota

La usaron los malabaristas, los saltimbanquis, los acróbatas, hasta que a alguien se le ocurrió patearla, la pelota llegó lejos y desde lejos alguien la devolvió también con una patada. Era el comienzo del fútbol.  

Jueves, 2 de Mayo de 2019
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Jueves, 2 de Mayo de 2019 | La usaron los malabaristas, los saltimbanquis, los acróbatas, hasta que a alguien se le ocurrió patearla, la pelota llegó lejos y desde lejos alguien la devolvió también con una patada. Era el comienzo del fútbol.  

El Pitecantropus erectus llamado Homus cuero, agarró un día una vejiga de mamut que había quedado como resto en el patio, entre vasijas que estaba haciendo su mujer para que los antropólogos del futuro se pusieran contentos al descubrir sus restos.  

La miraba a la vejiga, la daba vueltas, la acercaba, la alejaba, hasta que se le ocurrió soplarla. La pelota se agrandó conformando una redondez bastante aceptable. Homus cuero ató la abertura por donde había soplado con un tiento de lagartija macha y la tiró al suelo. El globo de animal dio un bote, dio dos, dio tres. Había inventado la pelota. Su mujer viéndolo en estos menesteres le dijo: ¿Por qué no te dedicás a trabajar en algo en vez de perder el tiempo en esas cuestiones a las que nadie les va a dar importancia? Visionaria la mujer. 

Desde entonces la pelota fue evolucionando, la usaron los malabaristas, los saltimbanquis, los acróbatas, hasta que a alguien se le ocurrió patearla, la pelota llegó lejos y desde lejos alguien la devolvió también con una patada. Era el comienzo del fútbol.  

Daba comienzo una etapa en que la pelota se iba a meter en lo que hoy llamamos deporte. Es usada por distintas disciplinas: futbol, básquet, vóley, rugby, futsal, tenis, balonmano y decenas de actividades más. También es el juguete más frecuentado a lo largo de la historia de los juguetes.  

Es redonda atractiva, rebota y responde a nuestras órdenes, qué más se le puede pedir a un objeto tan simple como una pelota.  

De los deportes viene la frase “No me das pelota”, o “No me pasas pelota”, o “No me pelotiés”, y numerosas expresiones más.  

La pelota de fútbol es la más usada. Las primitivas venían con tiento para contener la bolsa que tenían adentro. Cabecear el tiento de una pelota era recibir un golpe considerable que produjo más de un chichón a los futbolistas que se animaban.  

En los picados que se armaban en las canchitas de los baldíos el gordito del barrio era casi siempre el dueño de la pelota pero, como era muy malo para jugar “adelante” siempre terminaba jugando de arquero. Y el partido terminaba cuando el gordito, tal vez propiciado por las cargadas, se iba caliente y se llevaba la pelota.  

Es que no había plata para que todos tuvieran una pelota de cuero y el gordito tenía un padre acomodado económicamente para dotarlo de una. Cuando se pinchaba se pintaba la desilusión en los rostros de todos los pibes, porque se terminaba el juego, una pelota pinchada era como un cucurucho sin helado. 

Los ingleses fueron los que inventaron las reglas del fútbol y desde entonces el fútbol creció y creció hasta hacerse el deporte más popular del mundo. En este exacto momento en que usted lee este esperpento millones de pelotas están en movimiento en el mundo entero. La cantidad de clubes son cientos de miles y millones los equipos. 

La pelota puso en funcionamiento uno de los negocios más grandes de la humanidad. Nos resultaría increíble saber la cantidad de millones que mueve el mundo de la redonda, basta con saber que con los millones que genera bastaría para acabar con el hambre en este planeta.  

Está para ser sometida a la peor agresión que puede provocar el hombre: Una patada. Tal vez por eso decimos: “Estoy hecho pelota”. 


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