Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 25 de Abril de 2019

“Para la cartera de la dama”

Si hay algo grande, realmente grande, eso es la cartera de una mujer.

Jueves, 25 de Abril de 2019
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Jueves, 25 de Abril de 2019 | Si hay algo grande, realmente grande, eso es la cartera de una mujer.

El Perich, célebre humorista catalán, dijo una vez que el cuerpo humano, puesto a tener cosas tan inútiles como el ombligo, bien podría tener bolsillos.  

La palabra bolsillo viene de bolsa y es como una bolsa pequeña adherida a prendas de vestir, pantalones, polleras, sacos, camperas y otras formas de cubrirse.  

En los bolsillos se pueden transportar documentos de identidad, facturas de los servicios, la tarjeta Red Bus, pelusa, y la billetera entre otros adminículos portátiles.  

Los hombres usan billetera y la mujer monedero, realmente no sé por qué la diferencia en el nombre si ambos objetos sirven para lo mismo. Como la palabra lo indica, la billetera sirve para contener billetes. En estos momentos la mayoría de las billeteras de los argentinos tienen telarañas, no contienen ni un peso que les sirva para comprar cincuenta centavos.  

Se usan para portar las tarjetas de crédito, inútilmente, porque el vago no tiene ninguna posibilidad de usarlas. Son como adornos de colores, plásticos que están indicando más que nuestra disponibilidad, nuestras carencias.  

Las billeteras son pequeñas, salvo las de los mozos de bares y restaurantes, como para que puedan contenerse en los bolsillos.  

Ahora bien si hay algo grande, realmente grande, eso es la cartera de una mujer. Es increíble lo que pueden contener en su interior. Sorprenden con la variedad de cosas que conviven adentro de estos adminículos femeninos.

Cuando Jowar Carter descubrió la tumba del rey niño Tut, más conocido como Tutankamon, encontró el sarcófago del rey pero también encontró numerosos objetos con los cuales había sido enterrado para que le sirvieran en la vida después de la vida. Flechas, arcos, hachas, dagas, espadas, adornos, carros de guerra, cofres, elementos de trabajo, joyas, coronas, y un sinnúmero de objetos amontonados.  

Pues en una cartera de mujer pueden caber todos ellos y muchos más. Las vaguitas no se privan de meter adentro de sus carteras aquellos elementos que ellas creen que les son necesarios y no se privan de nada.  

Un día, una señora de mi conocimiento había extraviado las llaves de su auto y entonces puso a todos los que estaban alrededor de ella a la tarea de buscarlas. Así lo hicimos, buscamos por todos lados y las llaves brillaban por su ausencia. Entonces tomó su cartera, era una cartera suficientemente holgada, abrió su boca y volcó todo el contenido sobre la mesa donde estábamos reunidos. Entonces yo vi algo que todavía no olvido, una cantidad de elementos que jamás pensé que pudiesen coexistir en un recinto de esa naturaleza.  

Había, entre las cosas que puedo recordar, algodón, curitas, boletos de micro de la época en que se usaban boletos de micros, algunas monedas, no muchas, una tuerca, alambre, cinta adhesiva, clavos, alfileres, un billete todo arrugado, análisis médicos, elementos de depilación, un martillo, una llave inglesa …..y al fondo de todo, las llaves del auto. Le faltó un enano parado y tocando la pandereta. 

Jamás pensé que algo pudiese contener el doble de los elementos que aparentemente puede contener. Pero así ocurre. El contenido de una cartera de mujer puede ser realmente sorprendente. Es como un bazar móvil o tal vez sea la versión moderna de la caja de Pandora. 


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