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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 28 de Marzo de 2019

Los mendocinismos

Ahora que se está desarrollando en Córdoba el Congreso de la Lengua, quisiéramos hacer nuestra pequeña contribución desde el oeste argentino, con nuestra forma de utilizar o malversar nuestro idioma.

Jueves, 28 de Marzo de 2019
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Desde que llegué a Mendoza me llamaron la atención algunas palabras que se usan en esta zona y que bien podemos llamar regionalismos. Voces que sirven para que nos entendamos entre cuyanos y que dejan a los foráneos totalmente desconcertados. Y si no hagan la prueba de preguntarle a un porteño: Che, cumpa ¿ande topa lo pandito?, y van a ver que quedan más desorientados que choique al que lo campujó el Zonda. Me parece que este léxico propio es, además de una forma de nuestra identidad cultural, una manera risueña de comunicarnos, un forma de hacernos entender con simpatía. Ahora que se me ha metido la cuyanidad en la sangre, todavía me parecen risueñas palabras como "chupandina, chupino, cototo, embeleco, matuasto, pitilla, pitiñoso" me parecen diversiones del léxico, vocablos juguetones, una forma de hacer más pueblo la Real Academia.  

Me dan la sensación de que se meten en el vocabulario para hacerle cosquillas a las frases, para ponerle un poquitito de joda a la gramática. Y los siento tan nuestros, que me huelen a gato de Don Félix, a cuento de Draghi, a cuadro de Fader. Una vez me dije: tengo que atrapar gran parte de estas palabras y envolverlas de cueca. Entonces surgió la "Cueca de los menducos" que aquí les dejo: la letra, porque para cantar soy más molesto que un capachito con chiflido:

Primera parte

Si por causa 'e chapecas

en las chinganas se alzó un camote

ha de llevar cuñado poto arrastrado

de pericote.

Juegue luche y payana

y si las ganas se han topetado

a peteco el culillo dele un coscacho

si se ha enculado.

Cueca de los menducos

que siempre tiene sabor a poco

cuando le falta el aro

seguro ladran los chocos.

Apilen adobones

no se me hagan los güevones.

Recitado

Si ha de escanciar a gusto

no se me asuste cuñado

no es cura de doctores

si usted se encuentra curado

Si ha de hablar de Vendimia

diga sarmiento, melesca, envero,

mosto y espiche y en los lagares

aroma de vino nuevo.

Aquí el cobarde es calandraca

y currutaca gorda y petisa,

los cajetillas no se dan cuenta

que eso que pisan es mi chipica.

Esta es la tierra de la cuyucha

y del requinto, y del cochero.

La mujer es la patrona

y el carril para ir volviendo.

Esta es la tierra de los cotudos

de los cogotes con rollo,

si alguien le dice compadre

ya se ha ganado el cogollo.

Como palabras abundan

sigamos con la segunda.

Segunda parte

Pida carne a la masa

o pichi asado con la jarilla,

cual si fuera un potoco

tínquese el coto con sopaipilla.

Póngase la chupalla,

traiga el patero con la angarilla

y cruce por la cequia

que en lo pandito jamás lo pillan.

Cueca de los menducos

que habla el idioma de nuestra tierra,

si no nació en Mendoza

le va a costar entenderla,

si no lo asusta el Futre

es mejor que se devuelva.

Los mendocinismos, una forma de buscarnos el lado pájaro de la sonrisa, una forma de entendernos a nuestra manera, tal vez una maravillosa forma de llevar la identidad en nuestra lengua aunque nuestra remera diga: Made in Taiwán.


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