Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 14 de Marzo de 2019

La Tonada

Si bien la cueca y el gato son parte de nuestro patrimonio musical, la canción que nos define, que nos marca, que nos identifica, es la tonada. No puedo contarles, porque no encontraría palabras, la emoción que sentí cuando me dedicaron el primer cogollo en una noche de marzo, en un patio cuyano de muchos años atrás.

Jueves, 14 de Marzo de 2019
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Jueves, 14 de Marzo de 2019 | Si bien la cueca y el gato son parte de nuestro patrimonio musical, la canción que nos define, que nos marca, que nos identifica, es la tonada. No puedo contarles, porque no encontraría palabras, la emoción que sentí cuando me dedicaron el primer cogollo en una noche de marzo, en un patio cuyano de muchos años atrás.

La tonada es un ruego amoroso, la nostalgia al amor perdido, y en esto se parece al bolero y al tango, pero también es descripción, es paisaje, es emoción, recuerdo a los amigos, saudades por la tierra, esencialmente amor.

¡Vaya si hay tonadas para recordar! “Quien te amaba ya se va, quien te amaba ya se va supuesto que otro ha venido”; “Tengo una tonada vieja, tengo una tonada nueva, se pelean por ser bellas cuando me hablan de mi tierra”; “Hace tiempo que quiero escribirle, para darle noticias del pago”; “No es lo mismo el otoño en Mendoza, hay que andar con el alma hecha un niño”; “Regreso a cantar tonadas, de sol a sol por la tarde, como cantaba la vida en la raíz de mi padre”; “Dios recibe a los buenos, compadre, y no la descarnada, cuando deje este invierno, compadre, llevaré esta tonada”.
Tantas, tan emotivas, tan nuestras. La riqueza poética se suma al virtuosismo musical y entonces la canción es un festival para el oído. El famoso “gritito cuyano” que ornamenta a la tonada es algo visceral, un estallido emotivo, una explosión de alegría por lo bueno que se está recibiendo, un “gritito cuyano” vale por miles de aplausos.
La guitarra manda en la tonada más que en cualquier otro género musical. Los guitarristas saben que las pausas del canto le dan oportunidad de protagonismo y entonces los punteos son cataratas de notas, lluvia buena, mansa, intensa que cae sobre los oídos atentos. ! Cuanta belleza encerrada en solo tres minutos!
Y por si fuera poco la tonada tiene la virtud de sumarle afectos al canto. Es probable que si usted va a una peña del Litoral, algún cantante generoso diga: “Le voy a dedicar un chamamé”, o si recala en un bodegón de Barracas, Buenos Aires, algún tanguero de voz de orilla le haga la ofrenda: “Este tango es para usted, mi amigo”. La tonada no necesita una dedicatoria anticipada, porque la tonada hace lo que no hace ningún género folklórico del país: mete al amigo, al amor, al del cumpleaños, a la dueña de casa, adentro de la canción, la hace dueña de un trozo de canción: el cogollo. Que debe pagarse, y entonces entra a desempeñar su papel el vino y la fiesta es completa. La tonada no es sólo una canción, es la declaración pública de un sentimiento. Fantástico.
Por suerte se siguen componiendo tonadas pero habría que incentivar la cosa, darle impulso a la creación. Por ejemplo, sería bueno que en el Festival de la Tonada, precisamente en el Festival de la Tonada, se hiciera, todos los años un concurso de composiciones para premiar, pero también para dar a conocer las nuevas creaciones.
Con cada puestero del campo que muere, muere una tonada y es irrecuperable. Sería bueno, no costaría más que una o dos personas, uno o dos grabadores simples, que la gente de cultura recorriera nuestra geografía, sobre todo en noches festivas de nuestros pueblos, para salvar del olvido a esas composiciones que han venido poblándonos de emociones por tantos años.
Por ejemplo sería bueno que el turista encontrara en nuestra ciudad La Casa de la Tonada, para poder apreciar plenamente nuestra forma de cantar, de nuestro baile, de nuestra forma de ser en el arte. Disfrutar de una noche de vino y tonadas es algo que solamente puede ocurrir aquí, así que usted, que puede hacerlo, no deje de hacerlo, porque de esa manera estará reafirmando la estirpe de esta tierra. Y recuerde siempre:  “Las tonadas son tonadas y se cantan como son, se cantan cuando hay motivos, o lo pide el corazón”.



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