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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 28 de Febrero de 2019

La risa

Si uno se fijara solamente en las publicidades de dentífricos, gaseosas, cervezas, automóviles, sacaría esta conclusión: ¡Qué tipo más simpático es el ser humano, siempre está sonriendo! Pero ¿realmente es así? Ni por las tapas, mire y vea.

Jueves, 28 de Febrero de 2019
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Hay gente muy inteligente y muy profesional a la que se les da por realizar estudios sobre cuestiones no muy atractivas, por ejemplo: la incidencia del agua en la navegación, la cantidad de hombres con traje que tienen una papa en la media, que cantidad de cinturones se usan hasta el último  agujerito, el porcentaje de poros que tiene una piedra pómez, las veces que un violinista mueve el arco en las Cuatro Estaciones de Vivaldi, cuanta gente se para a mirar las vidrieras y no entra al negocio. La mayoría de los datos son innecesarios, pero ahí están, a disposición de los que gustan perder el tiempo en datos innecesarios. Son como algunos funcionarios no sirven para nada, pero ahí están.

Pues bien hace un tiempo atrás se publicó un estudio de científicos europeos que dice que en promedio una persona ríe quince veces por día. ¿Nada más que quince veces por día? Hagamos cuenta, supongamos que cada una de esas risas dure un minuto, lo que me parece una exageración, ni en los mejores tiempos del Negro Olmedo se lograba esa extensión, pero supongamos, de ser así una persona ríe por día quince minutos. ¿Le parece mezquino?
Bueno tenga en cuenta que uno viene a este mundo preparado para la seriedad. Tenemos la conformación anatómica estructurada para ser serios. Para ser serio no hay que hacer ningún esfuerzo: hay que poner cara de uno nomás. Alguna vez en un libro leí que para producir una sonrisa había que movilizar treinta y seis músculos, cosa que demuestra, primero, que la sonrisa implica un esfuerzo, y segundo que hay libro que se ocupan de cualquier estupidez.
Pero al parecer el dato es cierto. Si comparamos los momentos de alegría que hemos tenido en nuestra vida con los momentos de seriedad veríamos que los del equipo de la alegría pierden por como nosotros frente a Croacia.
Yo no sé qué pensará el creador al ver su obra, tal vez piense: - ¿yo inventé esos cosos? ¿Yo les regalé la vida para que sean tan poco agradecidos con la vida? ¿Yo los doté con la posibilidad de reír y me pagan con rostros adustos, preocupados, afligidos? Y, mire, creador, uno nace llorando, y bueno, después no encuentra suficientes motivos para salir de ese estado.
Los humoristas hacemos lo que podemos, pero, no siempre tenemos éxito. A veces tenemos que desgañitarnos arriba de un escenario para cosechar un puñado de sonrisas.  Tal vez nos hayamos asustado de ese refrán que dice: “El que ríe hoy llorará mañana”. Porque no creo en el otro, el que dice: “El que ríe último ríe mejor”, en realidad el que ríe último es un salame que no entendió el chiste.
Quince veces por día, en promedio se ríe una persona durante cada uno de sus días. Es una mezquindad de alegría. Movemos los labios para comer, para bostezar, para decir una sarta de palabras que figuran en el manual de las obviedades, pero no usamos los labios para ponernos pájaros en el rostro, para demostrar que somos agradecidos o simplemente por la sana y alentadora amabilidad. La alegría más que un sustantivo parece un minustantivo.  Al menos espero que una de esas quince veces, sea después de esta nota.

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