Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 14 de Febrero de 2019

Bostezo

De pronto uno está con la cara normal, esa que nos proveyó la naturaleza sin piedad alguna y algo, desde  adentro, una enorme fuerza incontenible nos obliga a abrir la boca y ¡Aaaaaahhhhhh! Un bostezo.

Jueves, 14 de Febrero de 2019
Diario Jornada Diario Mendoza. Buscanos en Facebook, Twitter e Instagram

Jueves, 14 de Febrero de 2019 | De pronto uno está con la cara normal, esa que nos proveyó la naturaleza sin piedad alguna y algo, desde  adentro, una enorme fuerza incontenible nos obliga a abrir la boca y ¡Aaaaaahhhhhh! Un bostezo.

El bostezo es un movimiento involuntario que consiste en abrir la boca para respirar lenta y profundamente. A veces la apertura de la boca es mínima y se parece más bien a un suspiro subido en la escala de valoración y otras veces nos obliga a abrir desmesuradamente el aparato bucal de tal forma que se nos ve el píloro, la vesícula, y el intestino grueso. Y eso  ya es una cosa jodida de evitar aunque nos pongamos las dos manos sobre la cara.

El bostezo es producido por, fundamentalmente por  el cansancio, el hambre o el aburrimiento, o todas esas cosas juntas.
Es una señal para quien bosteza pero también es una señal para los que lo rodean. Al tipo le pasa algo y lo manifiesta con un bostezo.
Bostezo no viene de bosta como uno puede suponer sino del latín oscitare que significa abrir la boca. Antiguamente se le decía abriboca a aquel que era agarrado distraído pensando en la levedad del ser como Kundera. Ahora se ha olvidado ese término, aunque hay personas que sigue pensando en lo que pensaba Kundera.
El hambre también tiene su injerencia. El tipo llega al mediodía habiendo consumido nada más que una tortita raspada a las ocho de la mañana y siente que de adentro le están pidiendo algún tipo de suministro. Entonces abre la boca como un llamado desesperado del interior, entonces el bostezo es como un gran mordiscón de nada, pidiendo algo.
El sueño suele ser propiciatorio del bostezo, como si nos llamaran desde el interior para decirnos venite pa’ dentro grone y traéte y un poco de aire por si nos hace falta. El tipo  está recostado sobre el sofá y la mujer le dice: “te dormiste”, el tipo contesta: “No estoy descansando un poco la vista”. Y ella retruca “!Ajá! Porque te salen ronquidos por los ojos”.
Pero el bostezo por aburrimiento es el más difícil de controlar. Uno está escuchando el noveno movimiento de la Sinfonía “la ruidosa” de Scarlett Mushington para pandereta solista y le entra un estado de monotonía notable. Entonces el vago bosteza, signo evidente de que no lo conforma lo que está escuchando, cosa del todo lógica.
El problema es cuando uno está participando de una reunión social, de la naturaleza que sea, por ejemplo está reunido con los consuegros hablando de bueyes perdidos, pero perdidos definitivamente, y el bostezo le adorna la cara de tal manera que no puede reprimir el impulso y la bocanada de aire les dice a todos los presentes que el tipo está aburrido y puede ser tomado como una expresión de mal gusto.
Embromado es cuando en una clase una facultad cualquiera el profesor nota que un alumno está bostezando, puede ser, el bostezo, toda una opinión sobre el modo en el que está desarrollando la clase y mucho más evidente cuando los cuarenta alumnos que los escuchan bosteza. Es un golpe al ego difícil de digerir.
El bostezo algo que aparece en nuestro rostro en algún momento del día y que nos abre el interior a la intemperie para decir algo, porque el ¡Aaaaaahhhhh! del bostezo puede estar lleno de numerosas palabras que se tragan.  


Seguí leyendo