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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 15 de Noviembre de 2018

Marte

Yo sé que usted estará pensando en este momento, señora: -Con los problemas que tengo, con el mediodía que he tenido, con las papas que aún está duras, con los culillos que están más famélicos que nunca y las papas que no se ablandan, con mi marido que protesta porque los culillos protestan y las papas no se cocinan, y este tarado se pone a hablar de mitología romana.

La entiendo, pero me veo en la obligación de hablar de la mitología romana porque no encuentro otra manera de empezar el monólogo. Discúlpeme, pero no tengo otra. Empiezo: Marte era un dios romano, pero un dios pulsudo, doble pechuga, casi un dios patovica. Era hijo de Júpiter y de Juno. Juno era una diosa que continuamente te estaba mirando a ver qué hacías. Pero además fue el padre de Rómulo y Remo, los fundadores de Roma.

Un día conoció a una mujer cualunque pero él dedujo que estaba hecha una diosa. La mina era una Rea, no por sus actividades íntimas sino porque se llamaba Rea. Marte le dijo a Rea para conquistarla: - Quiero fundar la ciudad de Roma con vos, mameta–. Ella le contestó: -¿Y por qué la ciudad de Roma, ah? – Porque Roma al revés es amor – Y listo, la ganó ahí nomás, quiero decir la conquistó ahí nomás.
Pero Marte no era solamente fundador sino también el dios de la guerra. Cuando el hombre se dio cuenta de que la Tierra no era el único cascotito cósmico que giraba alrededor del Sol, le puso de nombre Marte al cuarto planeta de este sistema.
El sistema solar es verdaderamente curioso. Por ejemplo Mercurio es el planeta que sólo lee un diario chileno. Saturno, a juzgar por sus anillos, es el único planeta casado del sistema solar. Plutón es el planeta que se salvó de las cargadas por una “ele”. Venus es el planeta que no deben ver los niños.
Marte siempre nos cautivó por la posibilidad de que haya vida en él. Orson Welles se mandó un despelote de novela allá en 1938, cuando transmitió por radio una invasión marciana en la “Guerra de los mundos”. Antes habían detectado canales que nunca fueron premiados con el Martín Fierro. Desde ahí hasta el ET de Spielberg, pasando por Fabio Zerpa y los Enanitos Verdes, la posibilidad de que haya vida en Marte siempre nos ha fascinado.
Por estos días varias expediciones terrestres se dirigen a Marte en busca de vida. Ya hemos puesto las señales de máquinas pioneras sobre su superficie y se han hecho descubrimientos extraños, como una formación rocosa con forma de esfinge, otras rocas que parecen contener fósiles y algunas señales incipientes de la existencia de agua.
 Yo digo, está bien que vayamos previendo que en algún momento vamos a necesitar los seres humanos otra casita confortable como ésta que tenemos, pero antes de buscar vida en otros planetas, ¿no convendría respetar la vida en éste?
Marte era el Dios de la guerra para los romanos. Si recordamos lo reciente de Kosovo, de Afganistán y de Irak y de Siria, y otros varios etcéteras más, y la plata que se gasta en el mundo en armamentos cada vez más sofisticados, casi que el nombre Marte, le cae mejor a la Tierra.
En fin, como decía mi buen amigo Gino: hasta ahora no se ha descubierto vida inteligente en los planetas del sistema solar, incluyendo la Tierra. --


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