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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 6 de Setiembre de 2018

El Caballo

El animal más emblemático en el acompañamiento de las proezas de la humanidad.

Lindo bicho el caballo, esbelto, de buen diseño, servicial hasta decir basta. Creo que no tiene el homenaje que se merece aun en aquellos lugares donde se usa a destajo: el campo, por ejemplo.

Sin el caballo las actividades rurales serían muy difíciles, sino imposibles. Fue el caballo el que le dio a la humanidad una verdadera posibilidad de avance. Los grandes movimientos migratorios, antes de que el hombre domesticara al caballo, se hacían a patacón por cuadra e implicaban mucho tiempo. El caballo acortó todas las distancias, achicó todos los caminos y entonces se hicieron posibles las grandes migraciones, no es lo mismo ser nómade a pie que a caballo.

También el caballo hizo posible los grandes imperios, porque permitió que se formaran graves ejércitos con miles de ellos en la formación y entonces todo fue más grande, y más destructivo.

Fue el caballo el que permitió la comunicación y el comercio entre los pueblos (no quiero olvidarme del camello, que cumplió parecida misión en los pueblos del desierto). Pero fue el caballo el que permitió las grandes invasiones y las grandes civilizaciones.

Era entonces apreciado de una manera especial. Ahora nos detenemos a contarnos las bondades de un auto, su tecnología, los avances que implica y todas las funciones que se logran desarrollar apretando botones y perillas. Antes se detenían en admirar las bondades de los caballos, su marcha, su resistencia, su estabilidad, su velocidad, su fortaleza, su fisonomía y por supuesto, sus dientes. Era una de las grandes preocupaciones en aquellos tiempos en donde tener un caballo era como hoy tener un cero kilómetro. Con la diferencia que los de ahora, alejados para siempre del equino, al hablar de sus autos en algún momento hacen referencia a los caballos de fuerza que tiene.

La ocupación de América con todo el genocidio que significó fue posible gracias (¿gracias?) al caballo. Si los nativos americanos hubiesen conocido a ese mamífero de cuatro patas antes de la llegada del conquistador, la conquista no les hubiese sido tan fácil a los transmarinos. Fue el caballo el que permitió ese enorme cambio cultural que produjeron los barbados conquistadores.

Fue el compañero inseparable del gaucho de nuestras pampas y lo sigue siendo. Un gaucho sin caballo es como un tren sin vías, no va a ningún lado y la principal característica del caballo es ir.

Nosotros, en Mendoza, solemos apreciarlos cuando ocurren los festejos vendimiales. Entonces, en Vía Blanca y carrusel, las calles se llenan de agrupaciones gauchas que desfilan con el caballo abajo y dejan las arterias céntricas repletas de mensajes escatológicos de los equinos, para que después pasen las máquinas limpiadoras de la Municipalidad y levanten todos los desechos, salvo el olor.

Llega al zoológico un caballo y la cebra, siempre curiosa, le pregunta. ¿Y vos quién sos? Un caballo semental. ¿Y que quiere decir un caballo semental? Sacate el piyama y te lo cuento.
El caballo es un emblema de muchos pueblos del nuestro también. La mayoría de nuestros próceres épicos están en sus momentos montados sobre un caballo. La Patria, nuestra patria, también se hizo a caballo y sin embargo el reconocimiento por los cuadrúpedos no deja de ser una mera mención de las revistan infantiles.

¡Gloria y loor al caballo! Aunque en la baraja valga muy poco.

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