El diario gratuito de Mendoza

de de

Mendoza

Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 16 de Agosto de 2018

Los pies

Leí, hace algunos días atrás,  que el medio de transporte más utilizado por el mundo cada día es el ascensor, más que el avión, el micro, el tren, la bicicletas, el caballo y otras movilidades más. Disiento terminantemente con esa encuesta, yo creo que el medio de transporte más utilizado en el mundo son los pies.

Esta actitud que tomó con nosotros la evolución que nos hizo andar erguidos, facilitó el andar apoyado sobre uno mismo y nos llevó a poblar el mundo de humanidad. La posibilidad de caminar fue la que hizo que el hombre, desde el áfrica ancestral de su nacimiento, fuera trasladándose poco a poco a otros lugares hasta conformar esto que llamamos humanidad.

Los pies nos llevan, indefectiblemente, y una de las imposibilidades más penosas del tipo es no poder caminar, o no poder caminar con soltura. Tenemos que cuidar estos adminículos que nos contactan con el planeta y hacen realidad la Ley de la Gravedad de Newton.
Los pies, y su extensión, las piernas son los llamados miembros inferiores. Inferiores por su posición no por su importancia. Porque al tipo, como hemos dicho en otros esperpentos anteriores a éste, le queda muy lejos de su propio cuerpo el territorio de los pies. Es como si el cuerpo fuera La Argentina y los pies Tierra del Fuego.
Los pies nos llevan y el verbo caminar es un verbo placentero. Caminar cierta distancia por día nos beneficia sobremanera, nos hace mantener el cuerpo en estado y nos permite la libertad de andar sueltos contemplando la vida.
Claro que tienen sus inconvenientes. Cortarse las uñas de los pies en algunos casos de obesidad, aunque sea incipiente, es una tarea más difícil que descular un crucigrama chino. El tipo adopta distintas poses hace distintos malabares con su físico para encontrar la posición adecuada para la acción, pero es inútil, los pies siempre le quedan lejos. Son como el Aconcagua: podemos verlo, pero no podemos subirlo.
El mero hecho de ponernos las medias en el invierno ya es todo un emprendimiento que exige esfuerzo, habilidad y bufidos, porque el tipo tiene que bufar mucho antes de lograr su propósito.
Tal vez por eso los pies sean un territorio escasamente atendido y eso trae sus inconvenientes. Un callo mal predispuesto o un juanete al asecho pueden hacernos dificultoso el andar y entonces toda la vida se nos hace dificultosa.
Son determinantes en la vida si tenemos en cuenta que para movilizarnos los necesitamos, aunque andemos en auto, por aquello de pedales de freno y embrague.
Para muchos son su razón de ser, como los bailarines, los ciclistas y los jugadores de fútbol. Hay jugadores de fútbol que se hacen asegurar sus pies, porque es el capital más importante que poseen.
Rodeado de zapatos subsisten del lado de adentro y siempre están dispuestos a ponernos en funcionamiento. La palabra andar es una de las más usadas y practicadas, pocas veces se usa el verbo “ambular” aunque tiene el mismo origen. Pero caminar se utiliza para cuestiones que no tienen que ver estrictamente con los pies: “Este asunto va caminando bien”, decimos. Decimos “Vamos caminando”, cuando queremos avanzar en una empresa.
Imprescindible a la hora de la acción, los pies nos ponen en completo funcionamiento. Deberían tener su estatua de reconocimiento, aunque los pies de las estatuas nunca se mueven.


Seguí leyendo en Jorge Sosa