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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 14 de Junio de 2018

El Mundial

El fútbol comenzó como un juego inocente en 1863 cuando se separaron el fútbol del rugby y se crearon las primeras asociaciones del mundo.  Desde entonces fue ganando terreno hasta convertirse en el deporte más popular.

Jueves, 14 de Junio de 2018

El fútbol es el deporte de las masas, el boxeo el deporte de las tortas. No debe haber una actividad humana que concite la atención que el fútbol atrae en todo el mundo.
De hecho, la FIFA, la institución rectora del fútbol mundial tiene más integrantes que las Naciones Unidas, superando el número de 220. Es fascinante dimensionar todo lo que significa este deporte: clubes, estadios, asociaciones, jugadores, dirigentes, ídolos, y hasta una cuantiosa fortuna que se pone en funcionamiento y crece, cada semana.
Son millones las personas que se juntan en los estadios correspondientes a alentar su equipo.
Creo yo que las únicas propuestas que pueden llenar estadios de esa manera, sesenta mil, ochenta mil, cien mil espectadores son el fútbol y algunos recitales musicales. Nos asombraría saber los millones de personas involucradas en esta práctica que se movilizan un domingo de fútbol. El Mundial va a concitar la atención televisiva de cuarenta mil millones de personas (audiencia acumulada) o sea casi cinco veces la población mundial. Nada puede comparársele.  
En 1930 se instituyó el primer mundial que se desarrolló en el Estadio Olímpico de Uruguay, que resultó el ganador frente a una representación argentina que lo tuvo ahí, a minutos de conseguirlo. Desde entonces el crecimiento ha sido exponencial. En la actualidad es un hecho de los más importantes de la historia de la humanidad. No hubo ni hay espectáculo público de tal magnitud.
Pero el fútbol también es una cuestión de sentimiento. Uno se hace hincha de un club, o lo hacen hincha de un club (en la mayoría de los casos es una herencia de los progenitores) y los más fanatizados viven pendientes de lo que con ese club ocurre. Se desaforan gritando en la cancha y pueden llegar a escalones próximos al suicidio cuando les va mal en un torneo. Son muy pocas las personas a los que no les interesa el futbol (aunque parezca increíble las hay), y menos las que pueden permanecer indiferentes ante la propuesta. Son muy pocas las personas que no simpatizan, al menos, con algún club.
 Pues el club máximo de cada país es su selección. Ya es una cuestión de identidad, una forma de patriotismo, si me admiten la afirmación. Es el país el que juega y por más que uno putee en contra del país que lo tiene de inquilino, a la hora de mover la pelota, todos hinchan por los colores de su país.
Hoy se inicia el Mundial de fútbol de Rusia. Será el espectáculo más grande de toda la historia de la humanidad. A la hora en la que se desarrollen los partidos, en los países involucrados, ocurrirá como un domingo fuera de calendario. La mayoría, la amplia mayoría va a estar encerrada frente a una pantalla de televisión sufriendo por sus colores. Los sociólogos de masas se sorprenden ante esta actitud que, de alguna manera, nos iguala a todos. El fútbol es democrático, todos pueden compartirlo, es más, todos pueden jugarlo si les da el cuero.
 Es como si durante un mes en el mundo todo se parara menos la pelota. Vamos a prepararlo para vivirlo, con toda intensidad, con todas las ganas, pero recordando, siempre, que lo importante es competir,  frase que inventó uno que no ganó nada en su revinagre vida.   


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