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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Miercoles, 6 de Junio de 2018

Dinero plástico

Corría el año 1950 (yo no sé por qué corría si no tenía apuro alguno) dos señores bien norteamericanos: Alfred Bloomingdale y Frank Mc Namara se fueron a almorzar porque el ragú los apremiaba (ragú: hambre en lunfardo, lo llamaba ragú  porque les costaba pronunciar la “hache” de hambre).

La cuestión es que se fueron a almorzar al restaurante más cercano. Todo anduvo bien hasta que llegó la hora de pagar, entonces ambos dos se dieron cuenta de que no habían llevado dinero.
Frank contrajo una vergüenza súbita que lo hizo poner más colorado que comunista con rosácea. Tuvo que llamar a su mujer para que le acercara algunos dólares y salir de la incómoda situación.
El hecho hizo que comenzaran a idear una red de varios restaurantes que aceptaran un pago postergado (no mucho) a través de una tarjeta que por entonces fue de papel. Fue así que surgió Diners’ Club, la primera compañía en ocuparse de las tarjetas de crédito. Por supuesto que en aquel entonces la usaban solamente los millonarios y los hombres de negocios, quienes, seguramente, también eran millonarios.
La idea fue superándose y en 1958, Joe Williams, gerente del Bank of America decidió entregar 60 mil tarjetas a los habitantes de Fresno, allá en California. La gente comenzó a utilizarla y al año se habían gastado cerca de los 60 millones de dólares. Esto significó que las tarjetas dejaran de ser un artículo exclusivo y que, con los años, pocos, su uso se fuera extendiendo hasta llegar a la proliferación de hoy.
El invento de la tarjeta de crédito ha supuesto una auténtica revolución de la forma de pago desde hace décadas. Había nacido el dinero plástico. Tan popular hoy que algunos gauchos, bien gauchos, usan en las rastras tan características de su vestimenta, tarjetas de crédito en lugar de monedas.
No podríamos creer, si lo supiéramos, la cantidad de millones (póngale la moneda que quiera) que mueven las tarjetas de crédito por día.
Más tarde aparecieron las tarjetas de débito que es una forma de sacar la plata que uno tiene depositada en un banco mediante una tarjeta que sirve de aval a la operación. Es algo muy práctico  y sería muy agradable para todo el mundo si todo el mundo tuviera dinero depositado en los bancos.
Pues ahora se ha dado que, de acuerdo a la ley 27253, todos los comerciantes del país deben aceptar tarjetas de débito para los pagos de las ventas que realicen. Uno piensa que es un beneficio tanto para el que compra como para el que vende, es cierto, pero ¿Cuántos son los beneficiados? Me lo pregunto y no encuentro respuestas.
Claro que las respuestas están, se sabe cuánta gente tiene plata depositada en un banco para realizar este tipo de operaciones. Por lo menos el 30 % del país no, porque están en ubicados en la categoría de pobres y no es bueno, coherente y paquete que un pobre tenga tarjeta de débito. Sería como hacer realidad un imposible.
Se facilitan las cosas para aquellos que pueden y se estira la distancia del no puedo para aquellos que ganan por debajo de la línea de la pobreza, una de las líneas más odiadas de la geometría.
Y hablando de geometría, ¿No debería ser la cosa equidistante para todos? Que todos tuvieran la posibilidad. Pero bueno, mientras unos no llegan a cubrir sus senos hay otros que se escapan por  la tangente.  
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