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Jorge Sosa Jueves, 31 de Mayo de 2018

Sexo Nasal

A medida que la ciencia avanza uno se va enterando de cada cosa, doña Anunciata.

Fíjese usted que yo pensaba que los suecos tenían que ver con los pies, pero parece

que ahora su conocimiento ha subido un poco. Porque unos científicos suecos han

descubierto que el deseo sexual nace en la nariz.


Así como lo escucha, no es una musculatura profusa en el hombre, un buen irse en la

mujer, un rostro varonil en el hombre, un busto tipo Sarli en sus tiempo de “Un trueno

entre las ojas” en la contrincante, no, es el olfato querido, el nazo, las glándulas

pituitarias.


Ahora me explico porqué, Marilyn Monroe, cuando le preguntaba qué se ponía para

dormir contestaba: _Chanel número cinco _ Parece ser que en medio de todo ese

embrollo que tenemos en el cerebro: neurona, bulbo, vacío, trígono, epífisis, caquita,

lóbulos, piojos, hipófisis, calvicie, cerebelo, rulos, remolinos y rayaduras, tenemos una

región llamada hipotálamo, la que cuando uno le da un susto queda un tálamo nomás,

se le pasa el hipo.


Es increíble la utilidad de la cabeza, todo pasa por ella, los dolores, los placeres, las

angustias, es más puede sostener cosas tan molestas como la caspa y los cuernos.

Pues bien, al parecer la cabeza tiene sus compartimentos dedicados exclusivamente al

sexo. El problema que uno no puede masajearlos para activarlos y que realicen una

buena tarea. Necesita de algunos incentivos para hacerlo.


Esa región que debe estar acá o acá, pero adentro, contiene los centros reguladores de

importantes funciones como el hambre, la sed, el sueño, la vigilia y la actividad sexual.

Pues bien, en torno a esta última función que es la que nos ocupa, no todas las veces

que sería aconsejable pero nos ocupa, el hipotálamo parece estimularse en los

hombres cuando huelen una sustancia similar al estrógeno, que es una hormona

femenina, y en las mujeres cuando huelen un derivado de la testosterona, que es la


hormona masculina. ¿Qué me cuenta, doña Frígida? Es lo que decían nuestros padres

para encontrar una buena novia hay que tener mucho olfato.


Es cuando uno empieza a sospechar de que los narigones son maniáticos sexuales, que

la impotencia sexual se produce durante algún resfrío o alguna sinusitis, que la falta de

apetito sexual es en realidad falta una baranda propiciatoria, y que para desarrollar

una buena faena en vez de darle Viagra al tipo lo más conveniente es darle Dazolín.


La ciencia tiene estas cosas, che. Antes resultaba que uno le ponderaba la naricita a la

fulana diciéndole qué hermosa ñatita tiene, ahora va a tener que desconfiar porque

con tan pequeño aspirador puede que uno no tenga descendencia, ¿No sé si me

explico?. Puede que esto implique un cambio de hábito en la población mundial, que

cuando el tipo ande por la calle, en vez de mirar mujeres como un baboso, se ponga a

oler mujeres como un oleroso. Ahora me explico por qué lo esquimales para

demostrar amor se refriegan la nariz. La cuestión es que los mercados han comenzado

a poner atención en el descubrimiento de los suecos. No se extrañe que dentro un

tiempito aparezcan a la venta frasquitos con Fragancias de estrógeno, de Paco

Rabana, y Efluvios de testosterona de Avón.

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