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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 12 de Abril de 2018

¿Cómo viene la mano?

La mano del tipo es un invento fenomenal. Si hay un aparato multifuncional ese es la mano. El hombre la usa, metafóricamente, para definir cuestiones entre los hombres. Te gané de mano, se le dice al que llegó tarde a un mismo interés en común.

Jueves, 12 de Abril de 2018

La mano está dura, suele usarse para expresar que el asunto es difícil. Estamos mano a mano, solemos decir cuando el bien o el mal recibido son cuantitativamente similar al bien o mal recibido. Se usa el cargar la mano, cuando algo se usa en exceso, por ejemplo el alcohol dentro de un trago largo.

Con las manos en la masa es expresión usada como reemplazo de lo chaparon in fraganti (no me pidan nombres porque la lista es muy extensa). Pasar de mano en mano quiere decir que la cuestión o el cuestiona, está más manoseado que pasamano de trole. De segunda mano es cuando el auto tiene algunos abollones que le hizo el primer dueño.

Así es, son muchas cosas las que la mano se trae entre manos. El dedo gordo, que es acusado por muchos de ser un dedo que aprovechó la mano para divorciarse,  que se corta solo, le sirvió al tipo para hacerle ver a las otras especies animales quién tenía el poder. A partir de ahí el poder fue del que podía agarrar. El poder siempre fue de los agarrados. Agarrar la manija, agarrar al toro por las astas, agarrar un cuchillo, agarrar al novio, agarrarse una gripe.

Una vez escribí una poesía que expresaba las ventajas del dedo gordo: “El pulgar que parado y hacia arriba / marca el deseo de éxito en la lidia/ el pulgar asesino que no duda / en aplastar a la indefensa hormiga / ese pulgar que frotado con el índice convoca la presencia de la añorada guita / El pulgar que hasta tiene un pulgarcito / en los cuentitos de las canciones niñas/ El pulgar alejado, exiliado, el pulgar separatista. Del índice decía la poesía: Para el índice es todo, el índice es, sin dudas el gran protagonista / Dispara los misiles, toca los timbres / revienta prominentes espinillas / indica direcciones / saca lagañas / aprieta los gatillos / acciona las perillas / orienta las rascadas, saca los mocos / desabrocha, horada, hace cosquillas / El índice figura en todo libro / son del índice los números del desempleo, de los precios y de las estadísticas. / Es el que elige funcionarios / cuando los funcionarios se eligen a dedo / o sea casi siempre / y el que optimismo nos arrima: un buen índice es signo de confianza / y la confianza es un buen índice”.

La mano es un aparatito multifuncional. Sirve para despedirse, para hacerle los cuernos a alguien en las fotografías colectivas, para escribir, para pintar, para golpear, para fabricar música, para rascarse. Pero una mano que en todo un día no haya construido una caricia es un instrumento inanimado, sin alma. Una herramienta que útil pero no sensible.

Pobre de aquella mano que no sabe decir amor. Así como nos enseñan a perfeccionarnos en la educación deberían enseñarnos a perfeccionarnos en el sentimiento. Debería haber facultades que nos enseñen a acariciarnos. Puede que en estos momentos esté de frente a usted un amigo, un amor, un anciano, un niño… pruebe con una caricia, una caricia se sirve para dos. El que la recibe se siente abrigado y el que la da comienza a justificar sus manos.