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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 8 de Marzo de 2018

La letra “eñe”

Estamos estupidizando nuestro idioma, lo estamos transformando con estas variantes que proponen las redes sociales. Para colmo ahora las corporaciones multinacionales quieren eliminar la letra eñe.

Como es una letra que sólo usamos los hispanoparlantes, les cuesta muy caro hacer una letra del teclado de las computadoras o de los teléfonos sólo para nosotros. Quieren eliminarla. No podemos permitir que se metan con nuestras letras por meros intereses económicos.  La letra eñe es tan valiosa como la hache, aunque la hache se quede piola y no diga nada. Por eso me he propuesto iniciar una campaña en defensa de la letra eñe, que arranca con esta poesía:

Hay letras curiosas en nuestro abecedario         

La jota, por ejemplo, descocada, sexy

que anda siempre con un punto encima;

la equis, a la que no hace falta tacharla en texto alguno

porque nació tachada;

la hache con la que escriben arco los jugadores de rugby;

la zeta que fue el terror del Sargento García;

la E mayúscula que propicia los estacionamientos;

la Q que es un O con pilín.

Es cierto hay letras que muestran

una curiosa anatomía.

 

De todas ellas la eñe es la más opulenta

la más acaudalada, la más rica,

porque le eñe siempre anda con un palo encima.

El palo es el techito que protege a la eñe

un alero de letra,

un palo, un palito, un millón de grafía.

 

¿Qué sería la eñe sin su raya?

Varias cosas cambiarían de rumbo,

muchas cosas se transformarían.

La caña pasaría a ser simplemente una cana,

una peña sería una pena,

la uña sólo una,

un ceño un ceno,

una doña, una mujer que dona, se volvería,

pobre de los boxeadores que a los contrincantes

Le encajen una pina.

 

Cada año sería un ano duro

que de los ojos nos sacaría lagana,

los coches causarían muchos quines,

no se respetarían las senas ni los guines,

nadie nos ensenará a ser carinosos.

La ensalada quedará sin alino,

el asado quedará sin entrana,

¡Como haremos las brasas si no hay lena!

 

No es posible que la eñe pierda su sombrero de letra

porque ya no sabremos como iniciar la manana,

ni donde está el conac que estaba en el bargueno

y será muy difícil ponerle el pecho al corpino

Sacarle el palito a la eñe

es hacer que los jujenos se queden

sin el humahuaqueno.

No podremos ir de vacaciones a Renaca.

 

¡No, no pueden! No siembren la cizana

Que no es lo mismo soñamos que sonamos,

ni Ñacuñán que Nacunán,

ni moño que mono,

ni ciñe que cine.

 

No es lo mismo empeñarse que empenarse.

No es lo mismo, senor, senora, y por qué no pequenos,

no es lo mismo el otono en Mendoza.

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