El diario gratuito de Mendoza

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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 1 de Marzo de 2018

Mufa

Mufa es un término derivado del italiano, “star muffo” que es estar melancólico. El término se incorporó a nuestro lunfardo y habita la poesía de varios tangos. Para el lunfardo es mal humor, mala disposición de ánimo.

Todos podemos acceder a este estado por pasajes de nuestro día. Porque hay cosas del lado de afuera de nuestro cuerpo o del lado de adentro que nos joden, nos ofenden, nos fastidian. Entonces el tipo se transforma en un ser viceversa, quiero decir tiene dos potos, uno en el poto en sí y otro en la cara. Los mendocinos decimos estoy “enculado”, y somos certeros en el decir. Todos los días, en algún momento, nos ofuscamos por algo y es imposible sacarnos el ofuscamiento de la cara.

Alguna vez Julio Cortázar escribió una poesía llamada “La mufa”, que decía:

Vos ves la Cruz del Sur,

respirás el verano con su olor a duraznos,

y caminás de noche

mi pequeño fantasma silencioso

por ese Buenos Aires,

por ese siempre mismo Buenos Aires.

Quizá la más querida

Me diste la intemperie,

la leve sombra de tu mano

pasando por mi cara.

Me diste el frío, la distancia,

el amargo café de medianoche

entre mesas vacías.

Siempre empezó a llover

en la mitad de la película,

la flor que te llevé tenía

una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías

y que favoreciste la desgracia.

Siempre olvidé el paraguas

antes de ir a buscarte,

el restaurante estaba lleno

y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango

para tu indiferente melodía.

La cara es el reflejo del alma, dice una sentencia simplista, de ser así deberíamos mandar el alma a los del psicólogo.

Pero no me refiero a la situación normal de ser salpicado por alguna gotita de mufa, quiero referirme a esos que hacen de la mufa su modo de vida, su forma de ser, su manera de actuar permanentemente. Parecen estar bien cuando están mal. La última vez que se sonrieron fue aquel año en el que en Argentina no hubo inflación, o sea nunca.

Yo sé que la sonrisa implica un esfuerzo. Uno nace serio. Para estar serio no hay que hacer ningún esfuerzo, hay que poner cara de uno nomás. Nacemos llorando. Si el recién nacido llora es un buen síntoma. La risa, implica un esfuerzo. Alguna vez leí en un libro que para producir una sola sonrisa hay que mover 36 músculos, cosa que demuestra primero, que la sonrisa implica un esfuerzo y segundo que hay libro que se ocupan de cualquier estupidez.

Hay tipos que no tienen mufa, son mufados, y no encuentran en la vida algo que los haga celebrar la vida. Y mire que hay cosas para celebrar. A poco de buscar podrán encontrar el antídoto, algo que los haga sonreír que los transformen, aunque sea un hecho menor, pequeño, liliputiense.

Lo malo es que contagian, te roban la alegría y nos dejan como si fuéramos un clon de ellos. No deje que esto ocurra, si bien los problemas existen y a veces nos pesan demasiado, siempre hay estrellas en medio de la noche. Convénzase de esto: a usted la hicieron, lo hicieron, para que sea feliz. No le haga caso a los que propagan malas noticias, también hay de las buenas. Aférrese a ellas y gane el día para la causa de los gratos recuerdos. No se alimente de mufa, porque terminará gordo de amargura.

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