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Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 22 de Febrero de 2018

El gato

El martes fue el día del gato y me quedé con ese motivo para hacer esta nota. Son antiquísimos y recientícimos. Los gatos nunca han pasado desapercibido para la cultura que el hombre extendió sobre la tierra.

Jueves, 22 de Febrero de 2018

El gato recibe muchos nombres en su andar por distintos países: minino, michino, micho, mizo, miz, morrongo, morroño y otros etcetereces más para este animal  que es junto al perro el animal de compañía predilecto por el hombre.

Si bien no se sabe cuál fue el primer pueblo en domesticarlos se supone que los egipcios se llevan el mérito.  Para los egipcios eran animales sagrados y, como tales, el castigo por matar a uno de estos era la muerte. La diosa Bastet era representada con cabeza de gato. Cuando uno moría, a veces se le momificaba y la familia a la que pertenecía se afeitaba las cejas en señal de duelo. La diosa nórdica Freya conducía un carruaje volador tirado por gatos.

Pero no todos fueron plácemes para estos delicados animalitos, durante la Edad Media eran considerados familiares de las brujas y a veces se los quemaba vivos o los arrojaban de los edificios más altos del lugar.

El gato, ligado a muchas religiones, ha dado lugar a numerosos dichos y refranes que los incluyen. Por su habilidad o fortaleza para caer sobre sus patas se dicen que tienen siete vidas. Obviamente los gatos no se comen, o sí se comen cuando hay necesidad, el dicho “dar gato por liebre” proviene de la sospechas de que algunos taberneros antiguos, ante la falta de liebres sacrificaban a sus gatos.

Durante el Siglo de Oro se usaban bolsas de piel de gato para guardar el dinero. De ahí viene el refrán “Aquí hay gato encerrado” con el significado de que la bolsa encerraba un tesoro oculto a las miradas.

La costumbre de agarrar los gatos por la cola trajo aparejada la expresión “Buscarle la quinta pata al gato”, refiriéndose a la cola como la  pata número cinco y asemejándolo a una busca de explicaciones sin mucho fundamento.

Debido a su carácter nocturno y que en la oscuridad cuesta más distinguir sus  colores surgió el dicho: “De noche todos los gatos son pardos”, proviene de la referencia a que en la oscuridad de la noche, es más fácil ocultar los defectos de una mercancía. Tal vez porque el negro tiene connotaciones malignas, para los supersticiosos no es bueno cruzarse con uno de ellos.

Los cascabeles usados para espantar la presa del gato, dan lugar a la expresión «ponerle el cascabel al gato», refiriéndose a la fuerza de los más débiles para doblegar la voluntad de alguien más poderoso.

Han sido inmortalizados en el cine, la televisión y la literatura. Repasar los nombres de los gatos y las acciones artísticas que los han hecho trascendentes llevaría otra nota como ésta. Citemos, a los efectos de tomar uno como ejemplo, “El gato con botas” de Charles Perrault.

Son sigilidosos, instigadores, acechantes, tienen la naturaleza felina es su andar entonces todos es impredecibles en ellos, pero se llevan muy bien con aquellos que los adoptan porque también tienen forma de demostrar su cariño, tal vez su agradecimiento.

En Mendoza los tenemos bien nombrados, por ejemplo en la ciudad de Tupungato. Dicen, las malas lenguas que el nombre proviene de un gato que acostumbraba a visitar los techos de la zona y una vez se cayó. “Tupún” es la onomatopeya del golpe que se dio contra el suelo. En verdad “Tupungato” es un nombre maravilloso que proviene de los pueblos originarios y que significa “Mirador de estrellas”, porque el universo al que uno tiene acceso en las noches sin luna del lugar es realmente emocionante e inolvidable. Buen nombre

Pero también participa de un giro bastardo que suele darse a las trabajadoras del sexo que pululan por algunas zonas de Mendoza y que uno puede observar si las recorre en un fin de semana por ejemplo. Son llamados gatos, pero sólo tienen dos patas.

 Y por si fuera poco también tenemos el “gato cuyano” así que, arriba las palmas y vamos con la primera. Después cambiamos la rueda del auto.