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Jorge Sosa

La moda

Es impresionante la guita que mueve el llamado “mundo de la moda”. Uno puede encontrar en toda publicación, sea gráfica o televisiva, espacios que hablan del tema y muestran las fotos que son indispensables para abarcar todo el espectro sobre el que influye.

1/2/2018

La historia de la moda es la historia de la humanidad, y así como el homo sapiens andaba desnudo y sin documento, gran parte de la moda incita a que  se viva de la misma manera en estos tiempos.

Uno recorre los modelos femeninos desde la década del cuarenta hasta la actualidad y puede darse cuenta cuáles era los conceptos, inclusive los morales, que modelaban en cada tiempo.

Hay revistas y programa de modas que se mantienen con el tiempo con buena salud. Uno los ve y aparte de las bellas modelos que los presentan no encuentra mayores circunstancias de interés.

Hay modas que causaron impacto en la humanidad y todavía mantienen su vigencia a pesar del tiempo transcurrido. La “minifalda” es una de ellas. Se considera a la británica Mary Quant la inventora de esta prenda revolucionaria, aunque hay quienes dicen que debe compartir el título con el modisto francés André Courrèges. Tal vez se les ocurrió a ambos la misma idea, pero definitivamente fue ella quien la popularizó.

Las piernas son el blanco elegido para hacerse notorias. La minifalda llega bastante más arriba de donde residen las rodillas y entonces los muslos femeninos se muestran de una manera que hacen titilar los órganos visuales de los hombres que casualmente tuvieron la suerte de fijarse en ello.

Generalmente el hombre, seriamente impactado, suele decirles algo a las portadoras de esta prenda, cosa tremendamente peligrosa en estos tiempos porque el más simple de los piropos puede ser catalogado de “abuso” y entonces el piropeador tiene que pensar en contratar un abogado.

Ahora se usan los vaqueros raídos, o directamente rotos, los chort, los minishort y otros aditamentos que le hacen el favor a los femeninos cuerpos que los portan.

Los hombres no tienen mucho predicamento en el mundo de la moda. Si uno se fija en los programas especiales puede ver a señores muy bien vestidos, “de punta en blanco” como se decía en la antigüedad, pero claro, para tal esplendor sobre el cuerpo hay que tener una tonelada de guita por lo menos para comprarse unos pantalones de marca.

Generalmente el hombre no le dedica mucho tiempo al tema de la vestidura, como si le resbalara el tema. Entonces produce sobre su piel combinaciones que merecerían alguna consulta con su psicólogo.

Decididamente su poto no entra en las consideraciones. El hombre muchas veces tiene poto negativo, hundido, enjaretado en sus fundillos. No hay ningún tipo de atractivo allí. Suele haber algunos como excepción pero la mayoría ostenta un poto plano. A diferencia de las mujeres, que suelen tenerlos prominentes como para llamar la atención cuando pasan y fundamentalmente cuando ya han pasado.

La moda cambia con el tiempo pero ocurren situaciones similares. El hombre que se deja estar y se pone un pantalón violeta a rayas bajo una camisa cuadriculada, amarilla y roja,  y la mujer que tiene el placard lleno de lo que ha ido amontonando, que según sus propias declaraciones no tiene nada que ponerse.

 

 

 

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