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Jorge Sosa sosajorgeluis@yahoo.com.ar Jueves, 18 de Enero de 2018

La computadora

La palabra computadora proviene del inglés: computer; y este del latín: computare, que quiere decir ‘calcular‘. Pero también tiene otros nombres: computador, por ejemplo, u ordenador, palabra derivada del francés: ordinateur; y éste del latín: ordinator.

Una cuestión de orden ¿vio? Es una máquina electrónica que recibe y procesa datos, para convertirlos en información conveniente y útil, que posteriormente se envía a las unidades de salida, para que pueda ser analizada y utilizada por humanos.

Lejos de ser un invento de alguien en particular, el ordenador es el resultado evolutivo de ideas y realizaciones de muchas personas relacionadas con áreas tales como la electrónica, la mecánica, los materiales semiconductores, la lógica, el álgebra y la programación.

Es un lío muy grande para entender la constitución de una computadora. Hace cuarenta años eran incipientes y se hablaba de ella como una curiosidad. Se comentaba: “Dicen que hay un aparato que procesa datos, hace cálculos y permite escribir sin utilizar papel”. Lentamente se fue volviendo más popular, y más popular, y más popular, hasta esta actualidad donde hasta para ir al baño necesitás una computadora.

Nada ocurre, nada se transmite, nada se resuelve sin la intervención de este aparato que ha hecho millonaria a tanta gente. La computadora está presente en todas las manifestaciones de la vida moderna. Para las empresas son imprescindibles, mucho más que los empleados, porque ya sabemos que para muchas empresas los empleados son bienes prescindibles. Hay computadoras en los aviones, en los autos, en los micros, y hasta en los teléfonos. Antes un teléfono servía para comunicarnos, ahora también pero es tan sólo una de sus actividades, también sirven para fotografiar, para filmar, para guardar datos, para calcular, para escribir. Es una minicomputadora que nos acompaña para todo y es tan imprescindible que si el tipo se olvida el teléfono o lo pierde, es como si se olvidara o se perdiera del mundo entero, tan amplia es la cosa.

El mundo está cambiando a pasos agigantados, tal vez no nos demos cuenta de todo lo que está cambiando. En laboratorios de alta tecnología se están preparando computadoras que dejarían con la boca abierta hasta al más avezado. Máquinas que serán capaces de hacer la tarea de muchas personas. Entonces viene la pregunta: ¿el trabajo cada vez va a necesitar menos trabajadores? ¿Cada vez habrá en el mundo más desocupados, que han sido desplazados de sus trabajos por las máquinas?

Hasta ahora las computadoras no piensan, son nuestras servidoras. Pero qué pasaría si en algún momento llegan a pensar solas, por su cuenta, irremediablemente por su cuenta, ¿no pasaríamos a ser nosotros servidores de las computadoras?

Estamos en una época de asombro, no sabemos lo que se está preparando entre las sombras de asombrosos laboratorios, pero corremos el riesgo de que alguna vez estas maquinitas tan queribles, tan usables, tan valiosas, comiencen a competir con nosotros y entonces el mundo ya no será el mismo que conocemos.

Son indispensables como el agua pa’ beber. Los próximos analfabetos de este mundo ya no serán los que no sepan leer ni escribir, sino aquellos que no puedan manejar una computadora. El límite se está haciendo cada vez más pequeño y tal vez, dentro de poco, no hagamos nada sin pedirle consejo a una computadora. Que Apple nos salve.

 

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