Mendoza,

de
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Jorge Sosa

Desolado

La bandera que Belgrano hizo flamear hace ya 205 años en el lugar donde ahora se levanta el magnífico monumento a la bandera, no tenía sol.

7/12/2017

Fue Pueyrredón quien lo hizo agregar con dos significados distintos pero unívocos a la vez: el sol del 25 de mayo, el de la canción: “El sol del 25 viene asomando”, recordando aquella jornada épica de 1810 y como homenaje al Inti, el sol Dios de los quechuas venerado por tantos pueblos originarios. Durante mucho tiempo el sol no se usó en la bandera, digamos civil, si es que es posible, y sí en la bandera militar, como si fuera necesario para la concreción de un país tener dos banderas distintas.

Ahora se usa en todas y está bien, el sol, siempre es un elemento bienvenido en toda simbología. Ese sol, que aparece en nuestra primera moneda tiene 32 rayos, 16 lineales y 16 flamígeros girando en la dirección de las agujas del reloj y un rostro humano que significa la ligazón de las antiguas religiones nativas con los hombres de estas tierras. Las distintas reparticiones oficiales Argentina adoptaron el sol y algunos le cambiaron algunos aspectos.

Seamos sinceros, el sol que muestra la armada en cada uno de sus comunicados en torno a la tragedia del ARA San Juan es francamente horrible, da miedo ese sol. Parece un sol desensolado, triste, tal vez por las malas noticias que ha tenido que escuchar en los últimos días, por las desmentidas y mentidas que ha tenido que escuchar de boca de quien se le ponía adelante.

La nariz unida con las cejas cosa bastante antinatural porque ambos elementos “carísticos” están hechos de distinto material, una de agujeros y otra de pelo. A veces los diseñadores confunden gordura con embarazo y hace parpadear las orejas.

Los ojos enormes y abiertos, como dos redondeles junadores que en nada lo humanizan. Ojo demasiado abiertos. Ojos de asombro, de sorpresa, como si se hubiesen salido de su órbita.

La boca parece un pan de pancho cortado transversalmente. Dos labios enormes y gruesos unidos en el lado derecho, desunidos en el lado izquierdo como si hubiese sufrido alguna herida en ese sector. Labios con una mueca y no precisamente de alegría, labios agresivos.

Una especie de verruga blanca debajo del ojo derecho y una especie de lunar negro debajo del ojo izquierdo, lo que indicaría que debería cuidarse más el cutis porque lo afea considerablemente. Afear lo feo es doble afear.

Un mentón prominente parecido a un peñón sobresaliendo de una montaña como una invitación al abismo y una especie de eccema en distintas partes de los cachetes y también en su frente, que lo mancha, que lo ensucia, que le da como una muestra de enfermedad de la piel.

Da mala imagen ese sol. No tiene pinta de querer alumbrar y calentar a todos con su energía, es más da la impresión que no tiene energía ni para llegar a los 14 grados de temperatura.

Los soles de la bandera deberían ser una expresión de la alegría del pueblo a quien representa, soles con una irradiantes simulada luz de esperanza, de buenas ondas y no soles serios, enculados, con cara de no quiero estar acá. Vamos a tener que mejorar varias cosas en la Armada Argentina, por ejemplo  su sol y su verdad.

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