Mendoza,

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Jorge Sosa

Con la soga al cuello

La corbata, usted la conoce, es más, la usa o la usó en el casamiento de la Josefina, donde le dieron de comer lentejas rellenas, es un atuendo de vestir, eso no hay dudas, un adorno, porque no sirve para abrigar ni para desabrigar como el resto de los atuendos.

30/11/2017

Su origen parece ser en el siglo XVII, que dicen que es el siglo 17 cuando un regimiento de Croatas, después de vencer a los Turcos, llegó a París, desfiló frente a las autoridades y sorprendió con su vestimenta a Luis XIV, que dicen que era Luis 14. Dijo Luis XIV: “¡Oh, mon Dieu! Qué tré jolie atuendé!”. Porque los soldados llevaban en el cuello una especie de pañuelos de colores. Lo cierto es que el rey de Francia hizo diseñar para la guardia de la corte un pañuelo con la insignia real al que llamó cravette, término que  quiere decir “croata”. El regimiento se llamó Royal Cravette.

La tela en el cuello se extendió por el viejo continente y llegó a Inglaterra. Con los años, se convirtió en un símbolo de los sectores más opulentos de la sociedad. También un emblema del laburo. En muchos trabajos es imprescindible concurrir con corbata y entonces el yugo lunfardo se emparenta con este trozo de tela romboédrico.

La corbata va cambiando de forma y de colores según la moda o según alguna alegoría especial. En una época se usó la corbata finita como sobretodo de víbora, en otros momentos se la usó mucho más holgada como una especie de babero gigante. Los colores tienen lo suyo. Como seguramente ustedes habrán notado,  los presidentes de los Estados Unidos de la USA que nos usa son dados a usar corbata roja que junto a la camisa blanca y el traje azul conforman los colores de ese país.

Podría nuestro presidente usar corbata celeste y blanca con un gran sol en el medio pero nuestro presidente no usa corbata ni en los actos oficiales, tal vez para parecer un tipo simple de pensamiento popular, como ya veremos qué ocurre con otros presidentes.  Hay quienes se ponen corbata con los colores de sus equipos de fútbol favoritos, cosa peligrosa porque si llegás a ser hincha de Chacarita por ejemplo, tu corbata sería un despilfarro de colores que no vendrían bien con nada.

Pues bien, así como hay movimientos de campesinos que son “los Sin Tierra”, y alguna vez hubo en Argentina (ya no se usa) un movimiento llamado “los descamisados”, ahora parece haber una tendencia al sincorbatismo: “Los Sin Corbatas”. Y está impulsado por algunos presidentes. Veamos, a Maduro (que yo no sé si lo es) de Venezuela y a Ortega de Nicaragua, no les gusta mucho aparecer con corbata; lo hacen pero cada vez menos. Nada que decir del Evo Morales, que desde el inicio de su gestión en Bolivia desechó la vestimenta tradicional de los presidentes. Cuando Lugo asumió en el Paraguay, hizo su primer discurso como presidente vestido con una camisa blanca, cuello mao, y calzando sandalias.

A esto debemos agregarle que hay varias presidentas en el mundo quienes, por su estirpe de mujer, no usan corbata. Así es que lentamente este adminículo de la moda masculina de hace una punta de años, va desapareciendo de las fotos oficiales. La informalidad nos va ganando, o a lo mejor es una forma de querernos convencer de que ya podemos vivir sin la soga al cuello. Ojalá.

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