Mendoza,

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Jorge Sosa

Desfalco

La plata es lo que nos permite la subsistencia. Hay quien tiene mucho como para subsistenciarse durante toda la vida y hay otros que tienen tan poca que sus billeteras tienen telarañas.

23/11/2017

La plata es la que nos permite comprarnos un auto de alta gama (ojalá) o un kilo de fideos, tan versátil es.

Cuando la plata es ganada lícitamente nada podemos decir al ganador, lo mismo cuando la plata es desganada. Tan importante es su existencia que la capital de la provincia más importante del país tiene su nombre: La Plata.

En la mayoría de las acciones que desarrollamos en un día la plata está presente, ya sea para comprar una casa multimillonaria o una red bus para trasladarnos en esa lata de sardinas con demasiadas sardinas que son los micros.

La plata está presente en nuestras conversaciones habituales. Aunque estemos hablando de relaciones familiares la plata aparece: “Porque el Juan me pidió un préstamo y yo como un salame se lo di, sin pensar que no me lo iba a devolver”. También en el amor tiene la plata su presencia aun cuando él la invita a ella a ver media película porque para una entera no le alcanza.

De ahí que abunden las definiciones graciosas en torno a este poderoso caballero que es el dinero:

“Hay otra vida mejor, pero es carísima”.

“Es muy fácil ser rico cuando se tiene dinero”.

“La verdadera felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna”.

“Soñar es gratis (por ahora)”.

“Hay gente tan pobre que sólo tiene dinero”.

“Dios cura y el médico pasa la factura”.

“Si usted no paga el gas, se lo cortan. Si no paga la luz, se la cortan. Si no paga el agua también se la corta. Si usted compra huevos, páguelos”.

“El dinero que usted tiene debe alcanzarle para el resto de su vida, salvo que compre algo”.

“El dinero no hace la felicidad pero es más conveniente amargarse adentro de una Ferrari”.

“Hay que mirar el dinero con desprecio, pero nunca perderlo de vista”.

El problema es el de algunas actividades como la política. Un político debería aspirar a un cargo por sentido de solidaridad y porque cree que es capaz para resolver ciertos problemas. Un político es beneficioso cuando accede al poder por ideas, por convicción, el problema es cuando  accede al poder por la plata.

Las cosas que se están descubriendo en nuestro país deberían llenar los anales de la infamia universal. Hay jueces que están metiendo gente en cana por desfalcos al fisco o sea a lo que ellos fueron. Pero lo que da impresión es la cantidad. Los periodistas hablan de millones de la corrupción como si hablaran de cantidad de moléculas de agua. Las cifras son tan grandes que parecen de ciencia ficción. Se barajan millones con una naturalidad que sorprende y a uno le llama la admiración cómo puede ser que haya tanta plata junta en alguna cuenta de banco, o en los inmuebles o en algún paraíso fiscal.

La palabra adecuada es desfalco. El desfalco o malversación es el acto en el que uno o más individuos se apropian indebidamente de valores o fondos que les han sido confiados en razón de un cargo. A ver si lo dimensionamos, lo que se han afanado en nuestro país alcanzaría como para darle cien mangos a cada habitante del mundo. Yo sé que es poco pero puede que a muchos les sirva de ayuda.

Más allá del delito lo que impacta es el origen del delito, porque todos los millones afanados en sus afanes políticos son de la gente, del pueblo simple que a veces no tiene guita ni como para pagarse el micro e ir a votarlos. Es infame por donde se lo mire.

Hasta ahora han actuado los jueces, falta que actúen Dios y La Patria.

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