Mendoza,

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Jorge Sosa

La siesta

Se está hablando, cada vez con mayor frecuencia, de instaurar en el comercio mendocino el horario corrido. Para muchos es una gran ventaja y apoyan con fervor la idea. Pero hay otros que están seriamente preocupados porque la nueva organización implicaría la eliminación de una institución ancestral de los mendocinos: la siesta.

7/9/2017

Se sienten, sin ella, más desprotegidos que gato en un mitín de perros, que pampita en una convención de camioneros. Porque la siesta ha constituido durante cientos de año una práctica (o no práctica) de los cuyanos y no sólo de los cuyanos, en muchas partes del país se la utiliza como antídoto en contra de la rutina.

Los porteños que viven a las corridas, corriéndose ellos mismos durante todo el día, sin saber bien por qué, los porteños digo, siempre nos han cargado a los del interior por nuestra costumbre de dormir la siesta. Claro, ellos hacen horario corrido porque no pueden volver a sus hogares un ratito al mediodía para saborear la catrera al menos durante unos minutos. Dicen entonces que nosotros somos medio vagos, por esta costumbre.

Pues se supo que es todo lo contrario. Daniel Cardinali, que es investigador del Conicet y de la Universidad de Buenos Aires declaró: en la actualidad la gente duerme menos durante la noche y tiene múltiples consecuencias: la violencia escolar, los accidentes de tránsito y hasta la obesidad. La siesta es el único mecanismo para recuperar energía y compensar el déficit de sueño.

En la Argentina las autoridades deberían empezar a tomar conciencia del problema. Pues no hace falta nosotros acá en Mendoza hace mucho tiempo que hemos tomado conciencia y la siesta en un gran porcentaje de mendocinos se respeta religiosamente porque hasta los curas la duermen. Las empresas del norte del mundo, siempre tan predispuestas a aumentar su rentabilidad, lo han percibido y ya hay muchas que tienen sus espacios especiales para que sus empleados puedan dormir la siesta.

El 34 por ciento de los trabajadores en Estados Unidos ya tienen permitido tomarse un recreo para ir a descansar. Han entendido las empresas que aunque sean sólo 20 minutos de siesta rejuvenece a la gente. Mejora la memoria, el aprendizaje y el humor y puede aumentar la productividad más del 30%. “Pueden sacarnos todo / el agua de las acequias/ la nieve de la cordillera / los Nihuiles / el petróleo que nos sacan y no nos pagan / algunos legisladores nacionales a elegir / la sopaipilla, la angarilla y el pericote / pero que no nos saquen la siesta. / No podrán, es algo tan nuestro como el canal Cacique Guaymallén / como el Futre / como la tonada / No podrán, pueblo de soñadores / los mendocinos sabemos que también es posible / soñar después del mediodía / quedarse a soñar aunque sea una hora/ desparramados en sábanas tibias / con la boca abierta / para que tengan sonido nuestros sueños. / Es la siesta / la institución cuyana de la tarde / Los hombres duermen las instituciones esperan / Es la siesta / tranquila o agitada según con quien se duerma / Es la siesta / lo que no puede quitarnos esta vida moderna / Es la siesta / la tarde soñada / la mirada invertida / la cama repleta /…es la siesta…/ …nada más que…./ …la …/ …siesta.

 

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