Mendoza,

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Jorge Sosa

Clima

Estamos puteando porque los días son cambiantes. Dice el tipo sin medir lo que dice: “ Por la mañana me canto (puede usarse otra palabra) de frío y al mediodía no sé lo que sacarme porque el sol calienta y lo que era ‘ofri’ se vuelve un estado de calidez absoluta”.

10/8/2017

El invierno nos molesta. Bueno, en realidad nos molesta todo lo relacionado con el clima. En enero nos cansamos de decir ¡”Qué calor que hace”! En julio, sin embargo, nuestra expresión más común es “¡Qué frío que hace!”. O sea que somos como aquella famosa gata de Doña Flora que todo el mundo conoce y de la cual no conviene ventilar sus hábitos en un medio periodístico como éste.

Y seguiremos así, porque el clima está con nosotros, siempre va a estar con nosotros y nosotros al parecer siempre nos vamos a quejar del clima. Si hace tiempo que no llueve resaltamos el hecho con cierta preocupación. Entonces te contestan los sabedores: “Estamos en una provincia de clima semiárido con precipitaciones mínimas y vegetación xerófila”, que no sé lo que es pero debe existir nomás.

De pronto llueve tres días seguidos y nos hartamos de la lluvia. “¡Cuándo va a parar esta lluvia de morondanga!” (se puede usar otra palabra). Sin atender que es muy posible que el agua del cielo le haga muy bien a la flora y la fauna de la provincia de la cual formamos parte. No tenemos cuenta la integralidad, sólo lo que nos parece a cada uno.

El clima es esencial para el tipo moderno, no por nada los programas más notables de la televisión y de la radio argentina, tienen, entre sus columnistas a especialistas en el clima. Eso lo ha creado la necesidad de la gente y cada vez adquieren más espacios y muchos de los decidores se han hecho famosos con solo decir y mostrar nubecita, solcitos, gotitas, rayitos, etc.

No nos damos cuenta de la importancia que tiene el clima en cuestiones que no tienen nada que ver con el clima. Por ejemplo, el clima nos es muy útil en la comunicación del ser humano. Ante un desconocido que nos toque en el taxi, o en la sala de espera de un médico o durante el platón que ofrece cada banco, la charla de iniciación tiene que ver con el clima: “Hace frío, hoy ¿no?” o “¡Que fría está la mañana!”, puede ser el disparador para iniciar la charla  que nos lleve a lugares no pensados y uno  le cuente al desconocido los problemas que tiene en su hogar porque su marido la maltrata el muy maldito (se puede usar otra palabra).

Es parte del paisaje cotidiano y así ha de ser por los siglos de los siglos, podremos tecnificarnos de tal forma que todo se resuelva por teléfono celular, pero aún así, en la charla telefónica, seguramente incluiremos el clima.

El clima está loco, decimos, y decimos mal, el clima es simplemente el clima y su forma de ser depende de astros, estrellas, corrientes marinas, aire, viento, sol, luna, ciclones, anticiclones y varias cosas más que andan pululando por la atmósfera. Y como todo lo nombrado es cambiante el clima también lo es y por lo tanto es muy difícil de predecir.

Sepamos, señoras y señores, que por más que no nos guste, que no estemos conforme con él, que nos traiga problemas en las vestimenta y en la temperatura de ambientes interiores, el clima siempre y por siempre, va a hacer lo que se le canten las ganas (se puede usar otra palabra).

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