Mendoza,

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Jorge Sosa

Mundo viejo

El Perich, es un célebre humorista catalán que autor de aforismos de esta índole: “cuando una mujer hace un streep tease en un campo nudista se va poniendo la ropa lentamente”, “Es peligrosísimo hacerse el harakiri en plena digestión”; “Hay personas tan indecentes que llevan la ropa interior sin nada abajo”.

20/7/2017

También es autor de: “Hay personas tan interesadas que hasta trabajan por plata”; “Hay personas que son tan insoportables que no hace falta insultarla, basta con describirlas”; “En los Países Bajos, los muertos buenos se van al cielo raso”; “Una familia es un grupo de personas que permanece unida hasta la sucesión”, y otras “pericheses” más.

Alguna vez el Perich dijo que la forma más piadosa de destruir la humanidad era haciendo que cada matrimonio tenga un solo hijo. Lo decía en joda, pero es cierto. Si de dos que se unen sale uno, la población del mundo iría disminuyendo paulatinamente, como un gradiente demográfico. Vamos a los números: en estos momentos somos seis mil quinientos millones de personas habitando este cascotito cósmico llamado Tierra. De comenzar ahora con la fórmula “sólo un hijo por pareja”, en el año 2775 los habitantes del mundo sería sólo un millón. No sé si es lo que está pasando, pero algo está pasando, por ejemplo, nunca el Viejo Mundo, Europa, ha sido más viejo que ahora.   El envejecimiento de la población avanza a ritmo febril y los europeos siguen rechazando la inmigración que podría solucionar el problema. Un diputado alemán dijo: “Seremos un continente de viejos en sillas de ruedas sin la ayuda de la gente suficiente para empujarlas”.

La edad media de la población de la Unión Europea es de 38 años y llegará a 48,5 años en 2050. Casi en la mitad de sus países hubo el año pasado más tumbas que cunas. Todos los países de Europa tienen tasa de fecundidad negativa. Para mantener el equilibrio de la población se necesita que cada familia “produzca”, (es un modo de decir) 2,1 hijos por familia. Pues, el promedio actual es de 1, 6 hijos. (No sé cómo hace una familia para tener 0,6 hijos por parto, pero al parecer lo logran). Esto afecta sensiblemente los regímenes previsionales de esos países porque cada día son menos los trabajadores activos que deben mantener a los pasivos.  La tasa ideal es dos trabajadores por cada jubilado y en estos momentos en Europa hay un trabajador por cada jubilado.

¿Ocurre solamente en Europa? Nones, che, también acá.  Buenos Aires, por ejemplo, envejece sin pausa. Aumentan los viejos y la infancia retrocede. La cantidad de porteñitos menores de 15 años cayó un 17 % desde 1991. La ciudad tiene cien mil chicos menos que hace una década. La tasa de fecundidad bajó a 1,8 hijos por familia. Si continúa la tendencia las maternidades van a ser declaradas museos. Antes, en la década del cuarenta, el varón se casaba a los 28 años y la mujer a los 25, en estos momentos el varón se casa a los 34 y la mujer a los 31.

¿Ocurre sólo esto en Europa y en Buenos Aires? Nones, che, es también una tendencia marcada en todos los países de Latinoamérica. El hecho de que haya más personas pasivas que activas, o sea más jovinos que chicos, puede significar que los abuelos la pasen peor que ahora. Sé que es difícil que estén peor que ahora, pero bueno, los gobiernos pueden llegar a hacer milagros al respecto. ¿Viviremos dentro de poco en un mundo de viejos? Posiblemente me dijo un demógrafo. - ¿Y qué podemos hacer? – le pregunté – Me dijo: - Yo por lo pronto, voy a tratar de fabricar Viagra. 

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