Mendoza,

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Jorge Sosa

Al acecho

Es curioso, realmente curioso, estamos en un año electoral y todavía no aparecen los cabezones que van a llevar adelante la disputa (o tal vez sin el dis).

17/5/2017

Publicidad no pueden hacer porque la ley electoral sólo la permite algunos días antes de las PASO, que serán en agosto, por lo tanto, a mediados de julio comenzaremos a ver los rostros sonrientes de aquellos que se postulan y su expresión de seductores, porque eso es lo que pretenden los muy malditos, seducirnos.

Como no pueden sentarse con cada uno de nosotros para explicarnos detalladamente sus planes (de tenerlos), resuelven todo con treinta segundos de un spot televisivo, donde se dicen algunas güevadeces y donde se pueden encontrar eslóganes tan creativos como “Rogelio Quiroga: la solución”, o “Terencio Querejeta, un nuevo país”. Generalidades que no tienen que ver con lo que después harán porque es más evidente que embarazo de bailarina que ni Rogelio Quiroga es la solución, ni con Terencio Querejeta tendremos un nuevo país. Pero bueno, de alguna forma tienen que convencernos.

Ellos son los candidatos, nosotros los cándidos. Pero no aparecen. Es que la política del país es un verdadero despelote. Fíjense lo que está ocurriendo en el peronismo, la fuerza política más importante: no terminan de desorganizarse. Parece que la derrota electoral del 2015 los ha dejado más conmovidos que hincha de Boca después del superclásico. Por este lado todavía tienen que ponerse de acuerdo para encontrar nombres salvadores.

Sin embargo hay una acción política o que juega con la política que no está prohibida y que se hará cada vez más tupida: las encuestas. Ya empiezan a aparecer y dentro de pocas semanas seremos bombardeados por cifras, porcentajes y nombres de los que en estos momentos están recogiendo adhesiones en la población. Esperemos que esta vez se acerquen a la realidad, porque en las últimas elecciones el pichí cayó a varios metros del tarrito. Un amigo mío dice que una encuesta es una forma de equivocarse científicamente.

El gobierno, por ejemplo,  espera la confrontación de octubre con cierta dosis de optimismo, porque si bien algunos números le dan para la misma misma, todavía conserva una cuotita de credibilidad que le puede permitir salir airoso de la contienda. Es curioso que esto ocurra después de los tarifazos, las cifras del INDEC, la desocupación y una economía que no levanta cabeza porque se la cortan. Sin embargo ellos confían en los que optan por su favor e inclusive por un amplio sector de los “no sabe / no contesta”.

No falta mucho, algunos quieren largar la cuadrera antes de que agiten el pañuelo de largada, pero deberán esperar a que sus organizaciones los unjan. Todo está por definirse y ese todo somos nosotros. Hay muchos compatriotas que están viviendo condiciones infames de vida por las malas administraciones que nos han regido. La elección que viene no elige personajes del Ejecutivo (salvo algunos casos), es legislativa, o sea que mucho no va a cambiar el país, gane quien gane. Pero tal vez podamos acceder a personas inteligentes, con sentimiento popular y sentido común para que lo duro no sea tan duro ni lo largo sea tan largo.

Todavía no comienzan a desparramar sus nombres, pero ya empiezan a asomarse.

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