Mendoza,

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Jorge Sosa

Pulgar

La mano es uno de los adminículos indispensables de nuestra anatomía. Sin ella el tipo no hubiera evolucionado (¿evolucionado?) como lo ha hecho dentro de los tiempos de la creación.

11/5/2017

Por supuesto los dedos son sus elementos útiles. No todos tienen la misma importancia ni desarrollan iguales funciones. Obviamente el dedo índice es el gran protagonista, se mete en todos lados el loco, aprieta desde espinillas hasta botones de misiles, es el dedo que rasca, indica, horada;  el dedo medio sirve, en la actualidad para insultar a alguien con ese dedo parado. El anular sirve para poner el anillo de matrimonio, poco más,  y el meñique es usado para cosas menores como por ejemplo: rascarse la oreja o apuntar al techo cuando uno está tomando un pocillo de café. 

Sin embargo uno de los grandes inventos en la naturaleza del tipo es el dedo pulgar, el llamado dedo gordo pulgarmente, digo vulgarmente. Ese simple adminículo provisto de tres falanges como todo dedo fue lo que nos diferenció de otras especies animales. Es el dedo separatista, el “apartao”, el que se diferencia, y es el que nos enseñó a agarrar. De ahí que el hombre viene siendo un agarrero desde el comienzo de su historia. Es el dedo que permite que hagamos palanca. Para el palanquear es indispensable el dedo gordo.

Pero también cumple otras funciones importantes por ejemplo, es el de la huella digital más notoria, es el que nos sirve para hacer la oreja del perro en las sombras chinescas, es el que parado indica el deseo de éxito hacia un semejante. Casi no interviene en los aplausos pero sin embargo es indispensable a la hora de pegar una estampilla, o a la hora de encontrar a alguien que nos lleve gratis en una ruta.

El dedo pulgar siempre fue un dedo morfativo por lo menos en los juegos manuales, porque el meñique compró un huevito y este pícaro se lo comió. Estos nuevos tiempos que corren le han inventado una nueva ocupación a este dedo que hasta tiene un cuento que lo menciona en la literatura infantil: pulgarcito.

Resulta que la moda actual es mandar mensajes por el teléfono celular porque es mucho más barato que una llamada. Pero para hablar no se necesitan dedos, para escribir sí. Entonces los otros cuatro dedos sostienen el minúsculo aparatito aparentemente comunicador y el que queda libre para cumplir con la tarea de escriba es el pulgar. Entonces lo ponemos en funcionamiento en cualquier momento y lugar.

Claro que hay situaciones en las que al menos aparece como una osadía o al menos un peligro. Resulta que el tipo o la tipa, no quiero hacer distinción de sexo en esta cuestión, porque ambos están involucrados, está manejando en pleno tránsito mendocino que es como manejar en una pista de autitos chocadores y en lo mejor del manejo no tienen mejor idea que mandar mensajes de texto a alguien. Se puede apreciar todos los días en cualquier calle de nuestra ciudad.

Nos asombraríamos de conocer las estadísticas que indican la cantidad de accidentes que se producen por culpa del dedo pulgar. Es que a veces da la sensación  de que no comprendemos bien las normas de la convivencia. No quiero meter el dedo en la llaga pero a veces da la sensación de  que no llegamos a tener dos dedos de frente. Si hasta me animaría a decir que si no tuviésemos dedos pulgares no habría celulares.

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