Mendoza,

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Jorge Sosa

Lugares comunes

Durante enero y febrero hemos tenido fiestas como para agotar nuestra capacidad festiva, innumerables festivales y las celebraciones vendimiales de distritos y departamentos. Están creciendo las fiestas de la Vendimia departamentales.

2/3/2017

He tenido oportunidad de ver algunas que por despliegue escénico, propuesta musical y guion, comienzan a competir seriamente con la Vendimia central. Es buena noticia.

Ahora estamos en la última semana de festejos y nos llueven las propuestas: Vendimia Federal, Festa in Piazza, la Fiesta de la Cosecha, y vamos a coronar la semana con Vía Blanca, Carrusel y la grande, la enorme, allá en las alturas del Teatro Griego Frank Romero Day, con sus respectivas repeticiones.

No se puede decir que Mendoza sea indiferente a la alegría porque todo lo que he dicho responde a la intención de festejar en conjunto, de ser festivo en comunidad.

Claro que como suele ocurrir en estas fechas especiales aparecieron otra vez dos entidades que opacan la propuesta. La primera es el clima. Muchos tienen incorporado el concepto “Para la Fiesta de la Vendimia, llueve”. Y se dio anticipadamente. Tuvieron que postergar la iniciación de los actos centrales con la Bendición de los Frutos que se iban a realizar el domingo en Malargüe, con el objetivo de federalizar los festejos. Pero la noche elegida en Malargüe llovió de una manera decidida, intensa, inatajable y entonces lo que estaba preparado para una noche tuvo que realizarse al mediodía del día siguiente, cuando en Malargüe había cambiado tanto el antojo del cielo que el sol partía la tierra y por supuesto las cabezas de los que se animaron a presenciar la ceremonia. Parece que la Virgen de la Carrodilla no viajó al Sur.

Hecho similar se produjo con la Vendimia de la Capital. A poco de haberse iniciado ráfagas de viento que nada tenían de festivo hicieron volar el techo del escenario preparado y la fiesta tuvo que suspenderse, definitivamente, impidiendo saber si la unión de voluntades entre la Municipalidad de la Capital y la Universidad Nacional de Cuyo, fue una buena idea.

Y la otra pátina oscura fueron las luchas, o enfrentamientos, o disputas ocurridas en algunas elecciones de reinas departamentales. Otro lugar común de estos festejos. Hubo reinas que fueron acusadas de acomodo (raro el acomodo en elecciones en las que votó únicamente el público), hubo reinas que fueron acusadas de violar reglas no escritas pero al parecer sí establecidas y hubo reinas, que directamente fueron despreciadas por sus cortes, por dudas sobre la elección y también ¿virtudes? personales.

Lo más notable quizás, fue el repudio de la flamante reina de la Capital, que aparte de no tener su fiesta fue denostada por sus compañeras. Curioso cuando la elección fue ganada por una chorrera de votos. Pero bueno, cuando el río suena, es porque se ahogó la orquesta (casi se ahoga realmente).

Notable también porque es la primera vez en que una reina de la Capital va a participar de la elección de Reina Nacional y su desempeño, por estos acontecimientos, no arrancó de buena forma.

O sea, nada que no conozcamos los mendocinos. Esperemos que lo que viene se desarrolle con toda normalidad y que triunfe por sobre todas las cosas el tributo al laburante de la viña que no ha de participar en ninguno de los festejos porque tiene que levantarse temprano para seguir laburando en el campo. Es paradójico celebrar un cumpleaños sin la presencia del que cumple años.

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