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Jorge Bossio jbossio@gmail.com Martes, 30 de Octubre de 2018

Argentina, año verde

En tiempos de crisis, del dólar que se agranda y se achica, de las tasas que suben y bajan, de la inflación y de tantas otras “malarias”, los argentinos estamos convencidos que tenemos el peor país del mundo y, desde siempre, los peores gobiernos. Esto viene de décadas. Pero, sin embargo, creo que hay enormes cosas para rescatar. Gracias, Aldo Camarotta.

Para generaciones recientes que no lo conocen, les voy a comentar que Aldo Camarotta fue un guionista de excelencia. Rápidamente y para no irme de tema, les cuento que fue uno de los que hacía los libretos de Tato Bores, fue el creador de Telecómicos, un programa que parodiaba, entre otros, a los políticos. Fue el inventor del término “gorilas”, asumido luego por los antiperonistas. Además tuvo frases geniales como afirmar “que  un pavo es un águila diseñada por el Estado”. Pero, para esta columna, fue el creador de “Argentina año verde”, un país en el futuro donde todo andaba bien.

Sobre esta última frase, quiero reflexionar hoy porque, como decía al principio, estos tiempos críticos nos llevan a zambullirnos en un sinnúmero de paisajes dantescos, con todas las cuestiones macro y micro económicas, y sus derivados en nuestra vida social: el tomate, la carne, el alquiler, las no vacaciones, y puedo seguir hasta el infinito.
Ahí me doy cuenta que debemos agudizar la vista, pero no sólo la de los ojos, sino la del alma, porque en realidad tenemos muchas vivencias que podríamos exhibir orgullosos como si ya estuviésemos en una “Argentina año verde”. Quiero que me acompañen en este breve detalle.
Aún tenemos educación gratuita y recibimos anualmente una inmigración especial de miles de estudiantes de distintas partes de Latinoamérica. No todos pueden mostrar esto. También desarrollamos tecnología de primer nivel y somos uno de los pocos países del mundo que fabrica satélites y miles de millones de chips (semiconductores).
Somos ricos en recursos naturales, pero también en climas de todo tipo que hacen que lleguen (y nosotros que visitemos) centenares de lugares diversos, todos en un sólo país. Pero además tenemos corazón y así como fue a principios de 1900, hoy seguimos recibiendo gente que “viene a hacer la Argentina”, aunque haya cambiado la composición migratoria. Hoy el 70% proviene de países limítrofes que viene a proponer su cultura del trabajo.
Pero también debemos hablar de la grieta, un término que se instaló en los últimos tiempos, pero que suponemos y sabemos que existe desde siempre. Simplemente que ahora creemos que es para separarnos definitivamente y, sin embargo, entendemos que forma parte de nuestra pasión. Si no veamos a Boca-River, Charly y el Flaco, Lanata y 6,7,8, las rochas y las chetas, y tantísimas otras divisiones que, en definitiva, no son tal.
Somos los fundadores de “atado con alambre”, una creatividad única en el mundo, que nos sirve para adaptarnos a cualquier situación crítica, con pocos o nulos elementos técnicos.
Pero también está la gente. No hay lugar en el mundo que pida “un aplauso para el asador”, ni que promueva la cultura de “che, nos tomamos un café” y lo hacemos en ese pináculo cultural que resuelve los problemas del mundo, sentados en una mesa, frente a frente, junto a un humeante pocillo.
Sí, es cierto, creemos que estamos en un “país de mierda”, con malos gobiernos, que debimos ser potencia mundial, pero cuidado, ante cualquier desafío, nos levantamos y gritamos a viva voz: “Decime que se siente”.  Somos los campeones del mundo del abrazo y no hay mayores “besuqueros” que nosotros, porque necesitamos y transmitimos la calidez de nuestra piel.
Por todo esto, cuando algún trasnochado (que podemos ser nosotros mismos), les diga lo mal que estamos, recuerden estas situaciones y mirando al infinito, digan orgullosos: “No, esto es Argentina año verde”.


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