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Jorge Bossio jbossio@gmail.com Miercoles, 17 de Octubre de 2018

Reduflación

En épocas de crisis, todos nos ajustamos el cinturón sabiendo que con esto evitaremos que se nos "caigan los pantalones". Pero otros, más poderosos que nosotros, hacen otro tipo de reducciones, confiando en la ingenuidad general y sacando mucho provecho. 

Famoso es el axioma que señala que la palabra crisis, en chino, está compuesta de dos caracteres: uno que significa peligro y el otro, oportunidad, y señalan que los seres humanos debemos elegir uno de los dos cuando se presenta una dificultad. Pero en el caso que nos compete, las empresas no lo toman como una oportunidad, sino como un "aprovechamiento". Y se nutren de nuestra ingenuidad.

Pero en estos tiempos, la "conveniencia" se acentúa para no perder ventas, pero eso no es excusa para seguir engañando. El primer ejemplo que me viene a mi memoria reciente, es cuando voy a comprar pasta dentífrica. Generalmente los tamaños corrientes son de 90 y de 180 gramos y estoy hablando de la marca más importante. Uno, casi automáticamente, "ataca" la góndola correspondiente, y toma uno chico y uno grande según sus necesidades.
Pero ahí está la obligación que tenemos de observar los productos. Ahí noté que el tamaño del chico que seguía siendo el mismo, pero su contenido era un pomo de 70 gramos y en el grande de 125 gramos. La caja era la misma y si uno no mira bien, el engaño está consumado.
Es la conocida "reduflación", o sea reducir el contenido de los productos o aumentar el tamaño de los envases, provocando un engaño visual a los compradores, haciendo que compren productos con menos contenido. El precio no varía, son "precios cuidados" o empresas que contribuyen con la sociedad "al no remarcar los productos". Pero es mentira.
El Instituto de Estudios de Consumo Masivo sostiene que estas argucias son puestas en práctica por el 80% por ciento de las empresas, así como lo escuchamos: ocho de cada 10 empresas nos engañan. Pero no actúan solas. Necesariamente cuentan con la complicidad de las grandes superficies para sostener esos márgenes de ganancias
Es una estafa visual basada en la compra costumbrista que tenemos. Otro de los ejemplos más clásicos es el de un conocido chocolate que viene en triángulos y mantiene el tamaño de su envase original, pero redujo el gramaje al tener menos cantidad de triángulos, ampliando el espacio que hay entre ellos.
En el caso de los yogures, si se comparan esos productos entre un año y otro, las tapas superiores trasparentes con los cereales llevan casi la misma cantidad (dos gramos menos), porque es muy visible, pero la parte del yogurt, con la excusa de dejar espacio para colocar los cereales, fue reduciendo notablemente su llenado en al menos 1 centímetro de altura.
Del mismo modo, el organismo de estudios de consumo observó que, por ejemplo, las legumbres, que mayormente venían en presentaciones de 500 gramos, pasaron a 400 gramos Los  paquetes de galletitas, que tradicionalmente eran de 140 gramos, ahora contienen 103 gramos, o en muchos casos se hacen "pack familiares" con tres paquetes de galletitas. Si se analizan los paquetes unitarios (tanto en galletitas de agua como dulces) los contenidos son inferiores al paquete simple. Hay otros ejemplos que tienen que ver con la física como los sachets de yogur que se expresan que tienen un kilo, una cantidad significativamente inferior a un litro.
Si vamos a hilar fino son engaños que tienen que ver con la psicología, como el tema de los precios que ahora se anuncian "por día", haciéndolos tentadores. Es la "reduflación" que no reduce la índice de precios, pero sí nuestros bolsillos, dejando que la "inflación" lo sea para las cuentas corrientes de las empresas.
Las excusas llegan a límites risueños, cuando afirman que "reducen el peso de sus productos para disminuir las calorías" de los consumidores. Pero lo que rebajan es nuestro poder adquisitivo, porque compramos cosas que ahora duran menos y nos cuestan lo mismo o más. "Aprovechamiento" es una grafía que inventaron los lucradores cuya idea es, si es necesario, cambiar los caracteres chinos, con tal de no perder ganancias.








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