El diario gratuito de Mendoza

de de

Mendoza

Jorge Bossio jbossio@gmail.com Martes, 4 de Setiembre de 2018

El jorobado y el sentido de la vida

En situaciones críticas, en momentos de incertidumbre, es cuando nos hacemos las preguntas más existenciales, esas que nos mueven a pensar qué estamos haciendo con la vida. En esta oportunidad, Quasimodo fue el disparador  para este planteamiento.

El fin de semana pasado me tocó la buena fortuna, de ir a presenciar El Jorobado de París, una de las obras cumbres del dúo Cibrián-Mahler, con la excelente actuación de intérpretes mendocinos. En el momento culminante de la obra, el Jorobado, ya muerto, cierra el espectáculo con estos versos: "Volaré a pesar de mis muros al cielo/ cantaré sin dudar que soy libre al viento/ romperé el dolor que las celdas me dan/ simple es volar, basta con intentar/ tiene el hombre el don/ de ser libre en su prisión".

Quasimodo nos deja un sinnúmero de lecciones que, como decía al principio, en tiempos de severos cuestionamientos, nos permiten entender cómo enfrentar los obstáculos que aparecen en el camino.
Hecho mano a los pensamientos del célebre neurólogo y psiquiatra Víctor Frankl, incluidos en su libro "El hombre en busca de sentido". Porque nos damos cuenta que no hay pregunta más difícil de plantearnos que cuál es el sentido de nuestra vida. Ahí el autor muestra que para empezar a definir cualquiera cosa, hay que ponerse un objetivo. Es en ese instante en donde fluyen rápidamente frases hechas como "ser feliz", "hacer el bien" o "sentirnos satisfechos".
Pero, ante la realidad que nos circunda, percibimos que no es tan sencillo plantearnos un propósito, cuando sólo nos queda el "vacío" de ir a trabajar y mantener una rutina aplastante. Por otra parte, no hay metas comunes, porque cada uno tiene la suya propia. Precisamente, ahí es cuando Frankl nos orienta a través de tres ejes medulares para romper con esa tristeza que la vida nos muestra: trabajar día a día con motivación, vivir desde la esfera del amor y tener coraje en cada momento para hacer frente a la adversidad.
A partir de esos pensamientos, vemos que, a pesar de todos los contratiempos, debemos mantenernos firmes, motivados y positivos, y eso se logra con decisión. Estar decididos a lograr algo, a superar cualquier obstáculo y a luchar por aquello que deseamos en cada momento, por pequeño que sea, nos ayudará a tener claros nuestros propósitos vitales en cada etapa de nuestra vida.
Por eso, antes de rendirnos, de no encontrar sentido al dolor que nos arrebata, veamos el propósito con qué alimentar las motivaciones y la resistencia.
Convengamos que la vida no es justa. Nos parece que le ponemos todo el empeño, el sacrificio, energía, las mejores emociones, y sin embargo nos encontramos con embates difíciles de entender y de soportar. Eso no lo podremos cambiar, lo que sí podemos hacer, es ver con qué postura los enfrentamos.
No busquemos la solución a nuestros problemas en el exterior, eso no lo podemos cambiar. Lo que sí manejamos, es lo que pasa dentro de nosotros, nuestra actitud. En realidad, todas nuestras necesidades, pasiones y objetivos existenciales están en nuestro interior, y lo que es más interesante aún, irán cambiando con el tiempo, a medida que maduremos, que crezcamos como seres humanos.
Quasimodo, en el cierre de su existencia, que sólo le propuso contrariedades, dolores, desamores y cuanto sacrificio uno pueda imaginar, declama: "romperé el dolor que las celdas me dan", reconociendo que "el hombre tiene el don, de ser libre en su prisión". Finalmente, él encontró el sentido a su vida y nos muestra el camino. Ahora, cada uno de nosotros, tiene que batallar con su fuero interno, para hallar el propio. Nadie dijo que será fácil, pero seguramente todos descubriremos, a tiempo, el significado de nuestra existencia.



Seguí leyendo en Jorge Bossio