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Jorge Bossio jbossio@gmail.com Martes, 7 de Agosto de 2018

Partidos políticos: ¿cuál, cuál es tu nombre?

Históricamente y me refiero a todo el mundo, los partidos políticos eran lo menos propensos a los cambios, registrándose en todas partes centenarias organizaciones políticas. Pero los tiempos se alteran y lo hacen abruptamente, como muchos “camaleones” que son parte de este sector de la sociedad.

Si hablamos del plano absolutamente argentino, los tradicionales partidos políticos son de larga trayectoria. El peronismo nacido en los 40 del siglo pasado, se ha mantenido hasta ahora, aunque el “hasta ahora” no asegure mucho tiempo más. Algo parecido sucede con el más que centenario radicalismo, hoy un poco diluido, y ni qué hablar del socialismo, del cual muy poco se habla pese al surgimiento notable a principios del siglo 20.

Si hablamos de Europa y específicamente de nuestra madre patria, han surgido (y para quedarse) partidos como Ciudadanos y Podemos, y otro tanto sucede en Francia, donde el actual presidente es producto de una nueva estructura, e Italia, donde se da una transformación tan confusa que depende más de los nombres de sus dirigentes que de los propios partidos.
Si nos ponemos a analizar desde lo básico, podemos afirmar que los cambios vienen de la sociedad, esa que históricamente no se involucraba en la conformación, ni en el devenir de los partidos políticos y ahora se siente muy implicada en ella. No sólo en el nacimiento de esas estructuras, sino en los hombres y mujeres que la componen y protagonizan.
Incluso en los mismísimos Estados Unidos, el impredecible Donald Trump, puede dar comienzo a una nueva transversalidad que cambie por siempre la inalterable dualidad de republicanos y demócratas. No es loco asegurar que, luego del “súper jopo”, nada será igual en Yanquilandia.
El otro tema que destaca el cambio que existe en los partidos políticos, es que siempre, dentro de sus estructuras, había un equipo de prensa que con más espíritu político que profesional se encargaba de las campañas de prensa. Ahora, directamente hay agencias expertas que trazan estrategias como si fuera una gran empresa comercial. Pero la mudanza no se detiene en este aspecto, ya que también se presentan verdaderos “gurúes” que como  Rasputines, desde las sombras, bosquejan tácticas incomprensibles para el ideario popular, pero efectivas en sus resultados.
Ya se habla de precepción y comunicación, pero no más de política. O sea, es más marketing que posicionar ideas o propuestas. Por lo pronto, recordemos que siempre los partidos políticos tenían denominaciones que encerraban propuestas ideológicas concretas y hoy se hace lo menos cerca de eso.
Los partidos políticos viven una crisis de identidad y están buscando un lugar en una sociedad que comienza a controlarlos mucho más de cerca. Esto afecta, sin dudas, su funcionamiento y su posicionamiento, donde la marca es esencial, porque de esa forma trata de conectarse con la comunidad. Será un mensaje que tratará de transmitir para ampliar su base electoral. Yo no habrá más la tradicional militancia, las pintadas, el colgar pasacalles y otras viejas “prácticas” políticas.
Los partidos políticos se está desideologizando e incluso ya casi no usarán la palabra “Partido”, buscando movimiento, alianza o directamente un nombre genérico o un verbo, como es el caso de Macron en Francia y su “En Marche” o el “Cinco Estrellas”, en Italia. Construyen su propio espacio, nuevos ejes de debate y emociones centrales. Rompen con  viejas concepciones.
Pero la otra pregunta que se debe hacer, es si estos cambios, por fin contemplarán las necesidades de la gente, porque si así no sucede, seguirán recibiendo “sopapos”. No sólo será necesario un nuevo nombre para acercarse al público, sino nuevos y buenos provechos. Porque cambiarán y cobrará fuerza la verdadera mutación de los ancianos Partidos Políticos que sabrán por siempre, “¿cuál cuál es tu nombre?”.





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