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Jorge Bossio jbossio@gmail.com Lunes, 30 de Julio de 2018

Encuestas que matan

Estamos acostumbrados a escuchar que un marido violento mató a su esposa, que un novio celoso asesinó a su pareja, que esposos, que padrastros, que abuelos, que todos ellos son responsables de toda una estadística que le duele a la sociedad, pero en la cruda realidad, en el génesis de este flagelo, no son ellos. Son las encuestas.

Me tomaré del reciente triple crimen de Maipú, una especie de último lamentable ejemplo de lo que quiero exponer, presuponiendo que lo de “último” es sólo una expresión de deseos, porque sé que esto no se detiene.

Se preguntará el amable lector porque incluí en el comienzo la palabra “encuesta”, pues vayamos al desarrollo. Las cosas suceden por diversas circunstancias, todas ellas interrelacionadas, todas con un hilo conductor que le da sustento al efecto final.
En este caso, más allá de las campañas que se hacen, hay que conocer que, al ser un tema cultural, lo que les da verdadero apoyo, es la concientización de la población en general. Eso, en la triste realidad, no existe y, por el contrario, se manifiesta de una manera preocupante. Vayamos a los hechos.
La última encuesta sostiene que dos de cada tres jóvenes de América Latina no asumen que “no es no”, una de las banderas básicas de la lucha contra la violencia de género. El informe añade que más del 80% de los menores de 25 años cree que los hombres pueden tener relaciones sexuales con quien quieran, pero las mujeres no.
Como triste refuerzo a esta realidad, se suma que en las letras del cantante colombiano Maluma y en las conversaciones de pandilla. “Estoy enamorado de cuatro babys/ Siempre me dan lo que quiero/ Chingan cuando yo les digo/ Ninguna me pone pero”, reza el estribillo de su tema Cuatro babys. En el imaginario de estas canciones y de tantas otras, se cosifica a la mujer, se las juzga como visten, o por lo que beben y tantas actitudes, como las amistades que tienen y mucho más.
Estamos hablando de una región en donde se producen una de las tasas más altas de embarazos adolescentes (73,2 cada mil) y donde fueron asesinadas 1.813 mujeres en 2016. Lo sorprendente del informe es que pone el foco en la prevención, hablando de “cambio de mirada” sobre las normas sociales nocivas que alimentan la violencia instalada. Cuatro de cada 10 chicas justifican que los celos son parte del amor.
Podríamos seguir con muchos datos más, pero es tiempo de tomar el toro por las astas, de encontrar las soluciones lo más efectivas y rápidas posibles. Incluso aprovechando las redes sociales que tan valioso trabajo hicieron con el #niunamenos o el #noesno o el #metoo en Estados Unidos y gran parte del resto del mundo.
Mujeres como las que en España salieron en masa para reivindicar la importancia del consentimiento, las que coreaban “Solo sí es sí” en las manifestaciones y han acompañado durante todo el proceso judicial a la víctima de La Manada, la joven que fue abusada por cinco hombres en las fiestas de San Fermín de 2016.
Medios de comunicación, escuelas y la inclusión de materias que traten estos temas haciendo hincapié en la prevención, son algunas de las medidas para revertir esa triste realidad que graficamos antes. Porque hay que evitar que se repitan los patrones culturales que minimizan a la violencia.
Pero además de los grupos específicos, de loa medios, de las cadenas, lo importante y la gran solución, siempre será el trabajo desde cada uno. Desde tomar conciencia de los números, pero siempre traduciendo o convirtiendo a seres humanos que, en definitiva, es lo que son las víctimas.
Esto deberá ser así, de forma tal de transformar las “encuestas asesinas” en “sondeos salvadores” u “opiniones educadoras”. Porque ese será el comienzo del cambio cultural necesario para que, lo que tampoco debe morir, es la esperanza de una sociedad mejor. Más sana, igualitaria y orgullosa de la comunidad con la que se complementa.












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